Bobby prefiere a Pedro
Bobby, el esposo de mi prima Madelón, leyó la misiva que ésta me envió y que publiqué hace unos días, y quiso él también expresar su punto de vista político electoral. Se sentó frente a la Olivetti y se puso a teclear, porque él no quiere saber nada con la laptop que le regalaron el Día del Padre, y fueron vanos los esfuerzos de sus hijos para enseñarle rudimentos de informática. He aquí el texto de su carta con las inevitables correcciones ortográficas que me vi obligado a hacerle.
«Mirá, por primera vez, Madelón y yo no vamos a votar al mismo partido. Vos sabés que yo siempre fui blanco, por muchas cosas pero sobre todo por tradición familiar. Me parecía importante restaurar los mejores valores de la Patria destruidos por el batllismo nefasto que le abrió las puertas a toda esa chusma de anarquistas, socialistas y surrealistas que tanto daño nos hicieron.
Pero te juro, Julio, que esta vez no pienso votar a un candidato que ya anduvo coqueteando con los obreros del PIT-CNT, nuestros enemigos de clase y de raza, esa gentuza que impulsó a los peones (tradicionalmente tan fieles y devotos del patrón) a sindicalizarse. Yo no pongo en duda que este muchacho, Luis Alberto, viene de una familia de lo mejor de nuestra sociedad, pero qué querés que te diga, me siento más identificado con este otro mozo, mucho más joven y de apellido vasco que son apellidos de alcurnia en nuestro medio rural, hijo de un gran hombre injustamente condenado por una Justicia en manos de gente vendida al oro de La Habana.
Precisamente ese antecedente familiar me lleva a adherir al candidato del rival histórico que felizmente ya no tiene nada de pensamiento izquierdista disolvente; fijate que lo único que le queda es Manolito Flores; con eso te digo todo.
En fin, quiero creer que Pedro ha heredado los genes paternos: esa firmeza, esa devoción patriótica, ese fervor religioso, esa mano dura para castigar a los infieles… Mirá, no tenés más que mirarle la cara a Pedro para darte cuenta de que es un hombre en quien se puede confiar: esa mandíbula de boxeador lo dice todo. Con él en el gobierno, estoy seguro de que se van a terminar todas las calamidades que ha traído este gobierno de comunistas y tupamaros, que no sólo han permitido agremiarse a los peones, sino que nos han obligado a tener al personal doméstico en caja. ¡Dónde se ha visto! ¿Sabés cuántas vacas me cuesta poner en caja a la servidumbre? A ver…. como una, o una y media… bueno, no es tanto pero yo no tengo por qué regalarles una vaquillona siendo que nunca les falta un plato de polenta y, cada tanto, un guiso de capón. Fijate que nosotros creamos la riqueza exportando carne, y ellos viven a costilla nuestra. ¡No es justo!
Pero te confieso, Julito (y que esto quede entre nosotros) que más allá de todo esto, lo que me decidió a votar a Pedro fue la imagen de la Dama de Rojo de las internas, la maestra de vestido colorado que entonaba una canción de profundo fervor político, ¿te acordás? ¿Viste qué buena que estaba?».
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