Realidades de voto
Alguna vez me han dicho y estoy por darles la razón, que una gran mayoría de votantes frentistas lo hacen más que por deducción al sufragio, por emoción. O sea, por ser hinchas. Me explico. No votan por convicciones históricas, filosóficas, políticas o religiosas o incluso por deducciones pragmáticas. Votan por las mismas razones que la de ser fanáticamente partidarios de un club de fútbol o de básquet. Soy de Peñarol, Nacional o Wanderers, sean buenos o malos equipos, jueguen bien o mal, sino por apegos, simpatías o costumbre. «¡Che, mirá que son un desastre y les va a ir como la ‘mona’!». ¡No importa, son «hincha» y punto! O sea, absolutamente irracional. Lo mismo, y me están convenciendo que es así, pasa por Mujica! ¿Te imaginás un diálogo entre el Pepe y el primer ministro de Inglaterra o el francés, y ni que mencionar a Putin? Pensás, porque le va a pasar en caso de ganar, dándole consejos tipo «Viejo Vizcacha» a Obama sobre cómo tiene que mandar el mundo? Un diálogo con el Rey de España o la Reina de Holanda, relaciones comunes en el escenario diplomático, se me ocurre puede legar a las anécdotas más descacharrantes. Pero además, ¿cuáles son sus ideas? Salvo algunas que tomó prestadas de Larrañaga como la Guardia Nacional o escuelas de tiempo completo, desconocemos las restantes. Con el agravante, que lo han retirado de circulación sin poder manifestarse. Desconozco si fue por ignorancia, timidez o ronquera, pero lo cierto es que estamos ante la gran incógnita sobre el «pensamiento vivo» del Pepe. Problema no menor estará, si alguien se anima a discrepar cuando larga su verborragia y se corre el riesgo de ser tratado de «gil, nabo, tarado o imbécil». Lo que puede desembocar en un verdadero conflicto internacional. Lo grave del caso, es cuando el interrogado frentista de marras se le hacen estos argumentos, lo admiten en el «mano a mano» entre risas y se toman la cabeza! ¡Claro, admiten enseguida «pero yo soy el Pepe y lo voto»! Lo mismo es que si me interrogan la razón por lo cual soy de Wanderers o de Racing. ¡Porque me gustan y ya «ta», conforme! O sea, medio en broma y otro tanto en serio quiero demostrar las diferencias conceptuales que existen entre los candidatos. No es subestimación al votante lo que digo, sino con los esquemas que les han metido durante décadas en la cabeza a la gente y hoy se pueden sufrir las consecuencias. Votaban en contra escupiendo ajos y culebras contra el aeropuerto con la sumatoria de cuanto argumento «sucio» encontraban. Hoy en cambio, lo inauguran orgullosos y si no los paran a tiempo, aseguraban que fue una «obra» propia. Lo mismo con Botnia y las forestaciones que fue obra del gobierno de Lacalle y que se prolongó en el gobierno siguiente. El actual, solo pegó el «tijeretazo» a la cinta correspondiente. Basta mencionar alguna medida vieja, de las tantas que han hecho la Patria por iniciativa de los Partidos fundacionales, para que sean denostadas o se le carguen, cuantos vicios se les ocurren. Se menciona «por un gobierno honesto», sin tener en cuenta que no hay en el mundo un gobierno químicamente «puro» y en sus complejidades, alguien termina metiendo las «patas y las manos en la lata». Y al propio Frente les pasó y a ningún blanco se le ocurrió generalizar responsabilidades de unos pocos a todo el Frente en general. Creen que por sacarle al que tiene legítimamente un patrimonio ganado con su mérito y sudor, para dárselo al que no trabaja ni tuvo ideas para salir del paso o la miseria, es la solución. O sea, el existencialismo del Pepe, empareja para abajo sin aspiraciones de ir «arriba» como debe ser. Todos los ricos son malos y los pobres los buenos. ¡El esquema no es tan simple¡ Hay que presentar soluciones e ideas y no escondiéndose a la «jeringa» para no hacer papeles! Esas son las más que observaciones a Mujica. Lo mismo a nivel internacional. No se puede decir «yanquis go home» durante 70 años y después abrazarse con Bush y la Condoleezza y visitar «sonrientes y sumisos la fórmula completa recientemente, la embajada imperial. Hay que ser lo más coherente posible. Ni creer en hermandades de afinidades ideológicas con países vecinos, que duran hasta que chocan los intereses y ese día nos tratan de fagocitar. Ejemplo tipo, el del «matrimonio» porteño. Un gobierno, sin perjuicio de la probidad y patriotismo, debe tener experiencias y planes propios sin plagios. Y el Partido Nacional los tiene desde hace 173 años por si fuese poco.
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