Indecisos

No busquemos ganarlos, busquemos integrarlos al proyecto popular que mojonó un proceso sin retorno iniciado en el plebiscito del 92.

No se trata de vencer, se trata de convencer pues mucho se escucha y ve, pero a nadie se le ocurre plantear hoy lo que hasta hace muy poco era sembrado como cuestión de principio, como único e insustituible; el Dios mercado se podría hasta enfurecer si a contradecirlo se animara alguno, pues la lucha de clases se había extinguido cual peste más por deseo de aquellos que pregonaron sistemáticamente y escondieron tras postergamientos, renunciamientos, tras renovación, excomulgación a los fieles intereses del pueblo.

El FMI alimentaba, alentaba a estos últimos y en su recetario nos intentó plantar privatizaciones, tratados de libre comercio, flexibilización laboral, nos impuso siembras con compras de deudas financieras y luego créditos planificados y sistemáticos de inyección de dineros para ocultar la pobreza producto de bancos fundidos pero nunca de banqueros fundidos, políticas permanentes y continuas de privatizaciones de ganancias y socialización de pérdidas.

Orgullo sentimos de pertenecer al movimiento popular organizado junto al movimiento sindical, pues fue a impulso de éste que se frenaron las privatizaciones y se mantuvo a las empresas públicas en manos del Estado, lo que permitió entre otras cosas reactivar y hacer florecer un camino que genera esperanza, a través de Ancap, a todo un pueblo producto del azúcar como el de Bella Unión, que además permitió mantener el costo del mt2 de construcción, evitando la privatización del Cemento Pórtland; y a pesar de la crisis energética y altos costos de ésta, UTE no trasladó a los uruguayos las sequías, ni las guerras del petróleo, y Antel por si sola absorbería con sus ganancias anuales el costo del Plan de Emergencia, etc, etc.

Pues bien, se mantienen a pesar de todo las tensiones, litigios y variaciones políticas, pero el núcleo no se discute más; hemos ganado y de lo que se trata hoy es de seguir acumulando poder popular que solidifique esta concepción y le dé significado político; la conciencia popular aumenta la conciencia política y para ello debemos convocar a la memoria que ganó ya en una elección y arrasó con los indecisos, a favor del sentido común en el plebiscito del 92, asegurando la base de cualquier proyecto nacional de no vender ni hipotecar lo de todos.

Contrario al proyecto de Lacalle, que mandó construir 30 viviendas para jubilados, donde en realidad existían sólo 3, no había planificación, sólo beneficio para las empresas constructoras.

Con esa concepción de país hace 5 años el poder político, cultural y económico estaba en las mismas manos y perdieron uno; desde allí la derecha realizó una oposición mediática intransigente desde su poder cultural, junto a sus socios, los medios masivos de prensa, y amparados en el secreto bancario, su socio la impunidad económica.

La contradicción hoy está en legitimar nuestro poder popular o no, pues ellos no aspiran a acceder al poder por la vía de la legitimidad de las elecciones, por la sencilla razón de que en el poder ya están, lo que intentan es hacernos retroceder y frenar la razón, lo cual ya hicieron en la dictadura y hoy lo intentan desde la democracia; tratan de deshacernos de lo que representamos por esencia, que es seguir conquistando, ejerciendo y defendiendo nuestros derechos humanos sociales, culturales y económicos, impidiendo mantener la democracia participativa aliada a los intereses de clases, con la consolidación de un bloque popular entre la izquierda social y la izquierda política.

Por ello estamos con el Frente Amplio como fuerza política, en la cual bregamos para que no luche por el poder político, sino por la democracia donde el que mande lo haga obedeciendo e inspirado en los mandatos y pronunciamientos populares de no perder soberanía y consultando permanentemente, pues este pueblo sabio ya definió la agenda en la que se puede discutir de todo menos de privatizaciones, TLC y flexibilizaciones laborales.

Demostrado ha quedado que a esta crisis la superamos en gran parte por el aumento del consumo interno producto de los logros de los Consejos de Salarios y su reactivación del mercado interno con un mayor consumo.

Compañeras y compañeros, nunca debe caer la semilla en tierra seca, elevar nuestro conocimiento significa saber cuándo hay que preparar la tierra, cuándo hay que plantar y cuándo hay que cosechar, pero nuestra principal responsabilidad y preocupación es ayudar en orientaciones que aseguren una buena cosecha.

Hemos juntado ya la semilla. Tenemos que sembrar y sembrarnos. Ni un voto a la derecha, como hicimos en el 92, con un movimiento sindical que no delegó ni se dejó sustituir, enseñándonos a asumir en momentos históricos y difíciles.

A los indecisos no buscamos que se incorporen a un bando u otro, lo cual significaría la derrota y aplastamiento según quien venza; lo que se trata es de incorporarlos a nuestro proyecto, que luego de las elecciones continúa.

A la pobreza no hay que bajarla, hay que desterrarla.

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