EDITORIAL

El fútbol en sus justos términos

Arrigo Sacchi es un conocido técnico del fútbol italiano, quien una vez dijo algo así: «El fútbol es de las cosas más importantes de la vida, dentro de las que son menos importantes».

Ese pensamiento, por cierto muy personal ­que se puede compartir o no­, tiene el valor de haber sido elaborado con cierta profundidad e interés en razonar sobre un producto deportivo, que también es cultural.

Mañana dos países vecinos, con historias comunes y viejos rivales futbolísticos, se enfrentarán en el Estadio Centenario de nuestro Montevideo, para saber quién va o no va al Mundial de fútbol que se realizará en Sudáfrica.

Son dos pueblos que se manifiestan culturalmente a través del fútbol, como antes lo hicieron con el tango. Son casi como un solo pueblo, que unidos por el Río de la Plata y el río Uruguay, han sabido ­además­ ser los mejores del mundo.

Por todo esto la jornada deportiva de mañana es trascendente, en tanto la esencia cultural de uruguayos y argentinos estará a flor de piel, mientras que el resto del mundo estará mirando por encima de la Torre Olímpica para saber cuál fue el resultado de dos camisetas que jugaron en 1930, justamente en el Estado Centenario, la primera final mundial de fútbol.

Es de esperar que sea un día de fiesta, a Estadio lleno, donde la habilidad de los jugadores nos regale un espectáculo que no se pueda olvidar nunca; por lo bien jugado.

Claro que nosotros los uruguayos queremos ganar, como también lo quieren los argentinos. El reciente triunfo de los celestes contra Ecuador y en la altura, mostró que las victorias futbolísticas le cambian la cara a nuestra gente, particularmente a los niños.

Es una lástima que los ambientalistas de Gualeguaychú, que desde hace cuatro años cortan el tráfico entre Uruguay y Argentina en protesta por la instalación de la empresa Botnia en nuestro país, recién ahora y sólo por unas pocas horas levanten esos cortes para permitir el pasaje de la hinchada argentina que irá rumbo al Estadio Centenario.

Si bien nos alegra que desde el otro lado del río crucen los argentinos para alentar a su equipo, hubiéramos preferido que esos cortes nunca se hubieran producido y que el tránsito entre un país y otro nunca se hubiera interrumpido.

Ahora sólo resta esperar el resultado de un partido de fútbol, trascendente para ambos pueblos, pero sabiendo que en definitiva no estamos ante una de las cosas más importantes de la vida, aunque mañana todos los orientales del río Uruguay estaremos prontos para festejar nuestro triunfo, en un ambiente de concordia y de entendimiento, como debe pasar siempre entre pueblos que tienen un destino común.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje