¡Sorpresa nos da la vida!
Estamos atravesando un período electoral en el cual parece que todo vale, que cualquier cosa se puede decir, independientemente de su veracidad. ¿Usted no cree como yo que tiene que haber otra forma de hacer política? Sobre todo tratando de informar de la mejor forma posible a la ciudadanía.
En la mañana del miércoles nos encontramos con el insólito titulo del diario «El Observador»: «PIT-CNT se embandera y sale a captar votos para el Frente», un título absurdo y alejado de la realidad, ya que el PIT-CNT está abocado legítimamente a anular la Ley de Caducidad y a lograr la aprobación del voto epistolar, pero todavía mucho más alejado de la realidad si tenemos en cuenta la independencia sostenida desde nuestros orígenes y reivindicada unánimemente por la dirección sindical.
Por si fuera poco, el contenido de la nota nada tiene que ver con el titular; es más, resulta claro que tiene una intencionalidad, que da seguimiento a la opinión del analista «independiente» del Ceres, quien siendo un desconocedor absoluto del movimiento sindical, igualmente opina sobre él.
Estamos respondiendo con respeto a quienes no lo han tenido con nosotros. No podemos entender tampoco cómo la Secretaría de Asuntos Sociales del Partido Nacional (el cual cuenta también con nuestro respeto) nos sugiere que los militantes sindicales no tengan militancia en política partidaria, cuando el propio secretario de la SAS integra una lista del Partido Nacional y hace un llamado a los militantes de su partido a participar en los sindicatos. Más aún, hace una crítica velada a los dirigentes de su partido «porque están más volcados a la acción política de las agrupaciones y se olvidan de impulsar a la gente y decirle: Miren que en los sindicatos hay un lugar para pelear». Parece ser que es un pecado que los militantes sociales militen políticamente, salvo en el caso de que lo hagan dentro del Partido Nacional.
Por el contrario, nosotros reivindicamos sin ningún problema que el conjunto de los ciudadanos pueda acceder a la política e inclusive sea propuesto para cargos electivos, dentro de ellos a los dirigentes sindicales, en función de que lo permite la Constitución y la Ley. Además lo habilita específicamente el Estatuto del PIT-CNT en su artículo 49.
O sea, según la Secretaría de Asuntos Sociales del Partido Nacional sería algo así como decir hagan lo que yo digo, pero no lo que hago.
Supongo que comprenderán nuestra molestia, no obstante les reitero a todos los militantes sociales: por distinto que pensemos, los respeto, porque a muchos los conozco y son militantes de hierro.
La otra afirmación que estamos escuchando apela a la historia del movimiento sindical. Se llega al absurdo de plantear incompatibilidad histórica entre ser militante sindical y político, afirmándose que esta situación va en contra de la historia más rica del movimiento sindical. Estos comentarios que provienen de militantes que la prensa denomina de «izquierda radical» ponen de manifiesto un claro desconocimiento de esa rica historia del movimiento sindical. Como ejemplo, hace pocos días se presentó en la sede de la central sindical un libro referido a la historia del querido compañero Enrique Pastorino, quien fue diputado en el período 1966-1971. Pero no terminó su mandato porque decidió volver a militar en filas de la CNT, según recordó Daniel Mañana, autor del libro.
Un caso similar fue el del dirigente de AUTE y de la CNT Wladimir Turiansky. También ocuparon bancas parlamentarias Héctor Rodríguez, Enrique Rodríguez, Luis Iguini, Carlos Bouzas, Oscar Groba, el recientemente fallecido Thelman Borges y en la última etapa Juan José Bentancour, Ivonne Passada, Eduardo Bonomi, Uberfil Hernández, Nora Castro, Jorge Possi y posiblemente en esta legislatura ingresen otros militantes sindicales que pasarán a cumplir esa nueva función por haber sido electos por el pueblo.
Pero tal vez el caso más paradigmático, cuando en Uruguay había muchos proscritos para integrar listas, sea el de nuestro presidente el compañero José D’Elía, quien fue candidato a vicepresidente de la República. Una vez terminada la campaña volvió a presidir el PITCNT hasta su fallecimiento.
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