Los desplazados atorrantes del Dr. Luis Alberto Lacalle

Lo expresado con contundencia y convicción por el candidato del Partido Nacional, Dr. Luis Alberto Lacalle, hace pocos días en la Ciudad de Florida, es una verdadera blasfemia dirigida a los ciudadanos más desguarnecidos de nuestro Uruguay. El decir: «Le damos dinero a 80 mil atorrantes para que no hagan nada» es un concepto absolutamente rechazable, que no hace otra cosa que ofender la dignidad y el ser de un grupo de uruguayos que han sido marginados por la sociedad, pero en particular por la instrumentación de políticas económicas nefastas, que apostaron a la protección de los grandes capitales, léase bancos privados, antes que atender con trabajo, educación, salud y vivienda a compatriotas que fueron desplazados.

Miles de uruguayos se vieron repentinamente desamparados y abandonados por el Estado, sufriendo las consecuencias de las crisis financieras en el país, la región y el mundo; repentinamente se encontraron sin fuentes de trabajo por el cierre de decenas de fábricas, que no podían competir con la libre importación que habilitaron los gobiernos de los partidos tradicionales, especialmente en la década de los noventa, que era cuando se quiso implementar, a sangre y fuego, un modelo deshumanizado que privilegiaba al capital antes que al hombre, intentando además, una y otra vez, vender el patrimonio de los uruguayos, tal cual se estaba haciendo en la vecina orilla por los menemistas.

¡Los pobres e indigentes fueron una creación directa de vuestras políticas, Dr. Lacalle! La dirigencia del Partido Nacional al igual que la del Partido Colorado no pueden mirar para el costado, son los absolutos responsables de incrementar la vulnerabilidad de miles de ciudadanos uruguayos, desplazándolos de sus viviendas o del campo, para concentrarlos en la periferia de las ciudades y en los asentamientos irregulares.

Los dichos y calificaciones expresados por el candidato a la Presidencia del Partido Nacional, encierran un profundo desprecio por los que menos tienen. Estigmatizar a compatriotas por el solo hecho de no contar con suficientes recursos económicos, para sobrevivir junto a sus familias, para poder alimentarse, vestirse y habitar en una casa de material, es indigno e irritante.

Lamentablemente estas expresiones de desprecio y desdén para un sector de la sociedad no son aisladas, tengamos en cuenta solamente una de ellas, que es el anuncio de instalar baños colectivos y peluquerías alrededor de donde viven esos compatriotas.

Como bien lo dijo recientemente en una nota la ministra de Desarrollo Social, maestra Marina Arismendi, un gobernante no debe olvidar el respeto a los Derechos Humanos y el contenido de la Constitución de la República. La Sección II- Derechos, Deberes y Garantías, en su artículo 7º es categórico cuando dice: «Los habitantes de la República tiene derecho a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad. Nadie puede ser privado de estos derechos sino conforme a las leyes que se establecieron por razones de interés general».

El gobierno del Frente Amplio y todos sus integrantes son los que han cumplidos con esos preceptos constitucionales. Si analizamos el contenido del artículo 7º, considero que fueron los gobiernos que nos antecedieron los que no tuvieron en cuenta los derechos, deberes y garantías de un cúmulo de uruguayos.

Estoy orgulloso que mi partido político, el Frente Amplio, del presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez y del Parlamento Nacional, que han priorizado y dispuesto recursos para atender la emergencia social, que heredamos de los gobiernos blanquicolorados.

El 1º de marzo del año 2005 el gobierno no contaba con los instrumentos necesarios para atender con rapidez el flagelo de la pobreza y la indigencia, sin embargo, la energía, la voluntad y sobre todo la solidaridad conceptual de quienes integraron e integran el gobierno nacional y sus colaboradores, hizo posible rescatar a miles de compatriotas, muchos de los cuales fueron capacitados y participaron directamente en programas como: Trabajo por Uruguay, Rutas de salida y distintos programas socio educativos que les permitió acceder al mundo del trabajo.

Hemos avanzado y estamos cumpliendo con los compromisos asumidos ante el soberano en todas las áreas, pero principalmente en la social. Mal que le pese a dirigentes de la oposición, hasta el último día de nuestro gobierno seguiremos ayudando a los desvalidos, a los que menos tienen y necesitan la ayuda de la sociedad y del Estado.

Para nosotros, no son «atorrantes», son nuestros hermanos, son nuestros compatriotas, son seres humanos que respetamos y son uruguayos.

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