EDITORIAL

Es hora de cabalgar: al encuentro de 300.000

Una encuestadora anunció esta semana que hay 300 mil uruguayos que se ubican dentro de lo que serían aquellos ciudadanos que aún no definieron su voto en las elecciones nacionales.

Habrá que esperar una serie de encuestas más para saber si estamos ante un fenómeno que puede permanecer en el tiempo o si simplemente fue una fotografía tomada por una determinada encuestadora, en un momento muy específico.

Distintos analistas consideran que se puede estar viviendo una cierta volatilidad de una parte del electorado, que se aproxima y a la vez se aleja ­un fenómeno dinámico con dos caras­ de asumir una postura definitiva.

Es así que los politólogos, ejerciendo su profesión, opinan, analizan, especulan e interpretan ­no en todos los casos, sus propias encuestas­. Mientras tanto la ciudadanía, seguramente no toda, le pone más atención a este ejercicio académico y absolutamente válido que a los discursos de los candidatos de las distintas fórmulas presidenciables.

Es correcto sostener que se está ante una situación compleja, seguramente transitoria y hasta se podría decir inédita en el país, desde que se implantó la exigencia de ir a una segunda vuelta, en caso de que un partido no logre en primera instancia el 50% más uno. Porque si no existiera el balotaje, estas elecciones serían las más aburridas de la historia uruguaya, en tanto José Mujica ya se estaría probando la banda presidencial, mientras cultiva flores en su chacra.

Otro dato de la realidad, en el cual coinciden todas las encuestadoras, es el sorpresivo «barranca abajo electoral» del Partido Nacional, que desde las elecciones internas se ha mostrado como una fuerza que cada mes pierde más electorado.

Ahora, lo cierto es que el nombre del próximo presidente de la República aún no está definido y que en los próximos días se irá definiendo una línea más clara sobre el posible resultado electoral.

La posibilidad de ganar la parte sustancial de esos 300.000 votos supuestamente indecisos o malhumorados con las propuestas electorales, es para el Frente Amplio un gran desafío por lo hermoso, pero que a la vez es posible.

La izquierda y el progresismo tienen por delante, en materia de conquista electoral, a un grupo importante de uruguayas y uruguayos que no sólo pueden darle el nuevo gobierno por cinco años más, sino que además se presenta la posibilidad de incorporar a nuevos ciudadanos a la gran columna del cambio, que el Uruguay reclama a gritos para poder seguir transitando por el camino del progreso, de las transformaciones y de las realizaciones.

Por todo eso es hora de cabalgar, sabiendo que cuando se habla de multitudes se habla de libertad, de democracia y de patria.

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