EDITORIAL

Impedir la impunidad de los golpistas de Honduras

Un pequeño grupo de golpistas en Honduras desafía a toda la comunidad internacional, particularmente a las tres Américas y el Caribe.

Es que en ese país centroamericano se ha instalado un régimen dictatorial profundamente reaccionario, que tiene paralizada a Honduras, sin importarle la suerte de su pueblo.

Estamos, entonces, ante una afrenta a todas las democracias, pero particularmente tenemos una política agresiva de los golpistas contra Brasil, país al que también hay que darle toda la solidaridad.

Por ello Brasil propuso intensificar las acciones internacionales, para que la democracia se abra paso. «Llegó el momento de decir basta, y el decir basta es impedir que la continuidad del gobierno dictatorial en Honduras pueda desplegarse por toda la región y no existe duda de que este régimen es una amenaza contra la paz de la región», señaló enfáticamente el embajador brasileño ante la OEA, Ruy de Lima Casaes.

El diplomático subrayó que su nación considera que los llamados a negociación que realiza la dictadura de Micheletti tienen como objetivo ganar tiempo para realizar unas elecciones que le permitan legitimar el golpe de Estado.

Por último, Casaes reiteró que ni la Embajada de Brasil en Honduras, ni el gobierno del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva habían elaborado un plan con el presidente legítimo de esta nación centroamericana, José Manuel Zelaya, para garantizar su entrada a territorio hondureño.

En momentos de conocerse este llamado de Brasil a intensificar las acciones internacionales contra la dictadura de Honduras, se supo que Roberto Micheletti, presidente de facto, ordenó el cierre de dos medios de comunicación allegados al depuesto mandatario Manuel Zelaya. La medida fue adoptada en el marco de un decreto que suspendió las garantías constitucionales en todo el país por 45 días.

Militares y policías cerraron con violencia el Canal 36 de televisión y la Radio Globo, que informaban sobre las acciones del Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado.

Ambas emisoras notificaban puntualmente de lo ocurrido en la Embajada de Brasil, donde permanece como refugiado Zelaya desde hace una semana tras su derrocamiento mediante un golpe militar el 28 de junio.

El director y propietario del Canal 36, Esdras López, calificó la medida como una «barbarie, un atentado a la libertad de expresión y prensa y una grave violación a los derechos humanos».

Es la hora de involucrar gobiernos, partidos y pueblos en la tarea hermosa de reconquistar la democracia en ese país, para que el efecto de la impunidad no se propague y se transforme en un mal ejemplo que podría ser atractivo para el larvario fascismo que aún pervive en sectores minoritarios de nuestras sociedades.

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