La elección de octubre enfrenta dos modelos de país
Queda poco menos de un mes para la instancia electoral. Hace ya unos años que a través de las columnas de LA REPUBLICA he desarrollado lo que fue la década perdida de los uruguayos en los años 90 y los logros de esta administración frenteamplista, comparando ambas gestiones.
Y decimos década perdida porque los uruguayos y uruguayas no le podemos perdonar a Lacalle y Sanguinetti y su alianza blanquicolorada de los 90 que, habiéndose generado entre 1990 y 1999 un crecimiento del Producto Bruto Interno de 37%, no hubieran mejorado las condiciones básicas de vida de la mayoría de los y las trabajadoras uruguayos.
Quiero en esta nota hacer un resumen que pueda ser útil para todos nuestros compañeros en este tramo final de la campaña para mostrar lo que nos espera si seguimos gobernando y los que nos desespera si gana el Partido Nacional.
1) Los salarios
Como he dicho, en los dos gobiernos que estamos comparando la economía creció; sin embargo no pasó lo mismo con los salarios. En 5 años del gobierno Lacalle, a pesar del crecimiento económico sólo crecieron 5%. Y lo hicieron después de un brutal ajuste fiscal en el año 90, que hizo que el primer año de su gobierno los salarios se desplomaran y solamente después pudieran empatar. En cambio en nuestro gobierno la mejora fue del 25%. La gráfica 1 lo muestra con claridad. (Todos los gráficos tienen en cada año dos años, el primero del gobierno del PN y el primero del FA, y así sucesivamente.)
(Ver gráfico 1)
Pero no sólo en esto fue diferente la política salarial de nuestro gobierno. El cuadro 1 resume otras diferencias significativas para los trabajadores entre ambos gobiernos.
(Ver cuadro 1)
Quisiera destacar en materia salarial un punto que ha diferenciado a ambos gobiernos, que se refiere a los salarios de la administración central del gobierno y los organismos de la educación pública. Esta comparación es muy importante por dos razones:
a) En primer lugar porque involucra a 150 mil trabajadores y trabajadoras, lo que representa un 15% del total de los asalariados del país.
b) En segundo lugar porque en tanto el empleador es el propio Estado, define con claridad la intención política del gobierno en materia salarial.
El gráfico 2 nos ilustra esta diferencia significativa.
(Ver gráfico 2)
En el gobierno de Lacalle, a pesar del crecimiento económico los salarios del gobierno cayeron sin cesar hasta 1992 y comenzaron a recuperarse en 1993 y 1994 (qué casualidad que se acercaban las siguientes elecciones). Mientras que durante nuestro gobierno crecieron todos los años (y no sólo cerca de las elecciones), aumentaron un 25% y recuperaron todo lo perdido durante la administración Batlle, tal como lo comprometimos en la campaña electoral de 2004.
2) El Empleo Nuevamente. En el tema del empleo se aprecia cómo se perdió la oportunidad en los años 90 de aprovechar la situación de bonanza económica de aquellos años para generar empleo.
El gráfico 3 nos muestra la evolución de la tasa de desempleo en ambos gobiernos.
(Ver gráfico 3)
Mientras que en el gobierno de Lacalle la economía crecía y el desempleo no sólo no caía sino al final crecía, durante nuestro gobierno el desempleo cae sin cesar.
Y cae el desempleo en todos los sectores, con una fuerte presencia del empleo industrial, cuando en los años 90 primó la desindustrialización y la pérdida de puestos de trabajo en la industria.
El cuadro 2 nos muestra cómo repercutió esta lógica perversa en la creación de empleo, contracara del desempleo.
(Ver cuadro 2)
Es claro que esto es el resultado de una activa política industrial, liderada por un Ministerio de Industria jerarquizado y con un liderazgo del ministro Daniel Martínez, que apoyado por todo el gobierno nacional, emprendió por primera vez en los últimos 50 años una verdadera política de desarrollo industrial.
3) El gasto en educación
Finalmente un tercer rango de comparación debe darse en el gasto educativo. En el gobierno de Lacalle ya mostramos que el salario de los educadores se fue para abajo. Todos recordamos las paredes de Montevideo que decían: «Salario Docente 2.800 pesos Vergüenza Nacional».
Al final del gobierno de Lacalle el gasto educativo sobre el PBI era del orden del 2,6%. Fue en ese contexto que los sindicatos de la educación conformamos aquella gran comisión en defensa de la educación pública que puso en marcha la movilización plebiscitaria para incluir en la Constitución que el gasto en educación pública no podía ser inferior al 4,5% del PBI. Si bien el plebiscito no consiguió la mayoría, la consigna quedó prendida en los frenteamplistas, que la asumieron como propia.
Y hoy, frente a aquel 2,6% del PBI, el Frente Amplio culminará su gobierno en 2009 asignando a educación pública efectivamente el 4,5% del PBI.
Los cambios en el gasto educativo en cada gobierno se ven en la gráfica 4:
(Ver gráfico 4)
4) Una síntesis
El gobierno de Lacalle generó crecimiento con exclusión, generó más riqueza pero no la repartió entre todos sino que la concentró entre pocos. Los salarios no crecen, pocos empleos se crean y el gasto social se estanca.
En cambio con nuestro gobierno, en el cual también hubo crecimiento económico, hubo crecimiento con inclusión, donde los salarios crecieron, en particular los más bajos, se crearon muchos empleos y el gasto social tuvo el mayor aumento de la historia del país.
Es por ello que una vez más queremos repetir que lo que está en juego en octubre es la elección entre dos modelos de país:
De un lado un modelo incluyente, que prioriza la calidad de vida de trabajadores y jubilados, que decide que lo que recauda debe gastarlo prioritariamente en gasto social y que hace de los derechos de la gente, de los trabajadores, de las mujeres y de los jóvenes un eje central de gobierno.
Y frente a él un modelo excluyente que margina a la mayoría, que desplaza a los trabajadores y que ya gobernó sacando derechos laborales y sociales que nosotros hemos repuesto.
Por eso hoy más que nunca, el último esfuerzo por la continuidad y profundización de este modelo.
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