El gesto de Juan Raúl
Manejar los tiempos históricos, saber que no hay por los siglos de los siglos verdades absolutas, es parte del pensamiento liberal. Algo de esto acaba de ocurrir cuando el ex senador del Partido Nacional, Juan Raúl Ferreira, anunció que votará la anulación de la Ley de Caducidad el próximo 25 de octubre, cuando se realicen las elecciones nacionales.
Ferreira, hijo de Wilson Ferreira Aldunate pero también su compañero incansable en la lucha contra la dictadura desde el exilio, fue a la salida de la dictadura uno de los políticos uruguayos que más defendió la Ley de Caducidad o de Impunidad, teniendo fuertes encontronazos con la izquierda de nuestro país que luchó para que no se votara.
Pasó el tiempo, la verdad fue abriéndose paso, la tragedia se comenzó a conocer en toda su crudeza, y en un clima de paz y de democratismo profundo el Uruguay fue encontrándose con su mejor historia, avanzando todos los días a veces demasiado lento hacia la conquista de mayores espacios de libertad y de dignidad.
Hoy los uruguayos somos muchos más libres que cuando salimos de la dictadura. Y somos más libres porque la sociedad toda, con el aporte de distintos actores políticos y sociales, fue perdiendo el miedo de aquellos años de la transición, donde los deseos de mayor libertad muchas veces eran frenados por el peligro de la vuelta atrás.
Ante la grandeza del gesto de Juan Raúl Ferreira en estas horas, no hay lugar para pasar factura e incluso ni para intentar comparar aquellos años del voto verde y amarillo, con la actual realidad. Estamos en otra época y hay que respetarla, más cuando de distintos ámbitos del pensamiento comienza a construirse una corriente democratizadora, radical por lo amplia, que no solo intenta resolver el pasado, sino que tiene un profundo contenido de futuro.
La actitud de Juan Raúl coloca a la política en un nuevo pedestal, la valoriza, la enriquece éticamente, le da un nuevo vigor.
Sería bueno que por encima de a qué partido político se vote el próximo 25 de octubre, actitudes similares a ésta se multiplicaran, porque así se estaría confirmado no solo que estamos ante el fin de la impunidad como factor cultural, sino que además los uruguayos, por encima de intereses partidarios, podemos encontrar zonas de entendimiento que serán piedras fundamentales de una nueva democracia renovada, sólida, generosa que se vislumbra en el horizonte.
Ya habrá espacio y tiempo para debatir con Juan Raúl Ferreira sobre sus opciones electorales. Pero hoy hay que hacer una pausa en el debate para que este gesto profundamente democrático florezca y tenga nuevos seguidores.
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