EDITORIAL

El gobierno y la crisis

Al comenzar este año dos temas dominaban el discurso de los analistas económicos funcionales de la derecha y de los medios que les amplifican el discurso.

La inflación que se iba a disparar y el inminente desmoronamiento de la economía uruguaya como consecuencia de la crisis financiera global.

Cientos de tapas de diarios y semanarios, horas acumuladas de radio y televisión y por supuesto, airados reclamos de la derecha empresarial y política.

El presidente Tabaré Vázquez y el gobierno del Frente Amplio definieron el centro de la estrategia para enfrentar el impacto de la crisis financiera global y también para frenar el rebrote inflacionario, que como se demostró, tuvo además componentes especulativos.

Vázquez lo dijo y lo reiteró hasta el cansancio con claridad: «Esta vez la crisis no la pagarán ni los pobres, ni los trabajadores. No habrá rebaja de salarios ni ajuste fiscal».

El gobierno no se quedó a mirar lo que ocurría. Tomó una serie de medidas, incluyendo exoneraciones tributarias, fondos de emergencia, aplazamiento de tributos, etcétera.

Todas ellas estuvieron focalizadas en los sectores que realmente fueron y son afectados por la crisis, no generalizadas y al barrer, como reclamaban los economistas y analistas del establishment neoliberal y los representantes de la derecha empresarial, que no son, justo es señalarlo, todos los empresarios uruguayos.

Pero además, hizo tres cosas que fueron duramente cuestionadas por los gurúes neoliberales criollos: mantuvo el incremento de los salarios y jubilaciones, amplió y fortaleció la red de protección social a los más pobres y fortaleció la inversión pública.

Todo lo contrario a lo que reclamaban desde las páginas económicas que se leen con fervor casi religioso en los medios del statu quo.

Los resultados hablan solos. El Banco Central del Uruguay informó ayer que el PBI en el segundo trimestre de este año no solo no cayó sino que creció, levemente, es cierto, pero creció 0,5%. De la inflación, aunque ya nadie habla, hay que decir que está en el rango que el gobierno previó, un dígito y bien lejos de los dos.

Además todo eso se hizo sin afectar el Plan Ceibal y sin afectar los salarios y las jubilaciones, que siguieron creciendo. También evitando que se disparara el desempleo, que está en un nivel históricamente bajo: 6,9%.

Es cierto que la situación no es toda color de rosa, que hay sectores importantes que cayeron, sobre todo la producción pecuaria y también ramas industriales, especialmente las más vinculadas a la exportación.

Hay políticas destinadas a esos sectores y cabe esperar, dados los tímidos niveles de repunte en algunas economías desarrolladas, que en el segundo semestre del año recuperen niveles de actividad.

Lo que hoy importa destacar es que las recetas neoliberales de achicar el gasto público, bajar los salarios y habilitar los despidos masivos, que pidieron los principales voceros económicos y políticos de la derecha, nos hubieran llevado nuevamente a una debacle económica y social.

El gobierno del Frente Amplio demostró que no sólo puede rescatar al país de una de las peores crisis de su historia, también puede conducir el crecimiento económico y lograr niveles de justicia social en épocas de bonanza, pero además puede exitosamente manejar las crisis, aunque sean externas.

Ahora vendrán las justificaciones, las lecturas entre líneas, nunca la autocrítica ni el reconocimiento de que una vez más, igual que en los 90, igual que en 2002, se equivocaron. La diferencia es que esta vez no estaban en el gobierno.

Lo dijo Hillary Clinton, insospechada de ser de izquierda: «Vázquez demostró que un país puede crecer aun en la crisis».

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje