El oportunismo y el doble discurso de la derecha

La derecha en los últimos días ha reivindicado, en particular la Dirección del Partido Nacional «que es el que ofrece la paz, la concordia en la discrepancia…». A partir de esos conceptos podemos apreciar el doble discurso de parte de la dirigencia del Partido Nacional y también del Partido Colorado. Durante estos cuatro años y medio de gobierno frenteamplista, hemos podido comprobar que gran parte de los legisladores de ambos partidos tradicionales, han centrado su actividad en denostar, tergiversar y falsear los contenidos de las propuestas del Poder Ejecutivo o de la mayoría parlamentaria. Esa constante actitud de engañar y desvirtuar la realidad en varias oportunidades, lindaba con la provocación política.

Esa negativa postura política se contrapone con el llamado que recientemente hiciera el presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, en el sentido de que es necesario «bajar la pelota al piso» ante el cruce de ataques que se realizan entre los distintos candidatos. Comparto totalmente ese llamado a la reflexión y a la madurez política, pero al mismo tiempo no debemos desconocer que se hace muy difícil absorber los agravios y los epítetos constantes que se lanzan contra la fuerza política Frente Amplio.

Sin ir más lejos, recientemente la oposición blanqui-colorada, llamó a Sala al ministro del Interior, Dr. Jorge Bruni, a fin de considerar los datos estadísticos de determinados delitos cometidos en el país. El show que se montó fue de gran entidad, no es por casualidad que prácticamente todos los medios de comunicación estuvieron presentes. Sin duda, todo fue planificado para tratar de golpear al gobierno y a su ministro.

La desmesura de lo que se expresó por la oposición queda sintetizada en que el «error», reconocido por las autoridades ministeriales, significa bastante menos de un punto, en el total de actuaciones policiales realizadas. No se tuvo la grandeza y un mínimo de generosidad en reconocer la actitud del señor ministro y quienes lo acompañaban, de informar con absoluta transparencia sobre las distintas preguntas realizadas. Algunos actores de la oposición tampoco tuvieron la nobleza de reconocer el gesto del ministro de darle intervención inmediata a la Auditoría Interna de la Nación, para que investigue sobre el instructivo cuestionado.

En la interpelación se utilizaron términos y calificativos absolutamente agraviantes para quienes trabajan, denodadamente, en beneficio de la sociedad.

Esto es sólo un ejemplo del comportamiento político de sectores dirigenciales de la oposición.

Por supuesto que en el tema de la seguridad ciudadana se presentan como impolutos, con el gesto de «yo no fui». La desmemoria intencional llega a tal grado que no reconocen cuales fueron las causas reales que llevaron a la producción de la delincuencia. No se hacen responsables del deterioro que originaron, en el tejido social de nuestro país durante sus gobiernos neoliberales. Nada dicen de que no apoyaron con recursos a la educación, ni para atender adecuadamente a los sectores más vulnerables de la sociedad. Como llegados de otro planeta, nada expresan sobre la situación de pobreza de más de 1.050.000 de personas a fines del año 2004 y más de 150.000 indigentes. En definitiva, sufren de una amnesia temporaria que justifican, sin duda, por estar en campaña electoral.

El tema de la seguridad sigue siendo una gran preocupación para el gobierno y se encuentra dentro de las dos primeras prioridades a considerar en la agenda del próximo gobierno frenteamplista. Se continuará siendo severos con el delito y ya se ha anunciado la duplicación del presupuesto, tanto para la Policía como para las cárceles. Es bueno recordar que durante el actual período se crearon 2.250 nuevos cargos en la Policía, en contraste con los 126 creados durante el gobierno del doctor Lacalle. Se atendió a la Policía ejecutiva como nunca antes se había hecho, disponiendo un 42% de incremento salarial. Se clausuró el ingreso por clientelismo, ahora se hace por riguroso concurso y se les capacita permanentemente. La lucha contra el narcotráfico está dando su resultado, se coordina adecuadamente entre las distintas unidades; se avanza en materia tecnológica y capacitación del personal; en el año 2008 se cerraron 500 bocas de pasta base; se realizan importantes incautaciones, como por ejemplo en tres semanas del mes de abril se impidió que 400.000 dosis de pasta base ingresaran al mercado. Se incentiva el trabajo contra el lavado de activos con la presencia de Juzgados especializados en Crimen Organizado. En cuanto a las cárceles, se sigue trabajando para su descongestionamiento, habiéndose dispuesto recientemente 21 millones de pesos para la construcción de la nueva cárcel de San José. No es poca cosa la inversión de 5.000 millones de pesos en seguridad y otros 300 millones en el sistema penitenciario.

La preocupación del gobierno y la sociedad sobre los delitos es real y todos juntos debemos trabajar para su erradicación definitiva sin oportunismos electorales y con políticas de Estado. Habrá que seguir trabajando incansablemente para «revertir las causas de la violencia, la inseguridad y el delito, sino también contra sus manifestaciones concretas y, dentro de éstas, la violencia doméstica, el abuso infantil, la problemática de las drogas y el alcoholismo, el narcotráfico y el lavado de activos.», como expresara el Presidente de la República, en el Informe y Memoria Anual a la Asamblea General del Poder Legislativo del año 2008.

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