Allende, combatiente por el socialismo
Como cada 11 de setiembre, el presidente Salvador Allende es recordado. Ese fatídico día de 1973 murió en defensa del entrañable pueblo chileno, por la democracia y por la defensa del socialismo. Pero también será recordado por su compromiso con la Cuba revolucionaria.
Corría la tarde del 9 de noviembre de 1971 y la conmoción aumentaba a cada momento en Santiago de Chile, sólo faltaban horas para el arribo de Fidel Castro, líder de la revolución cubana. La visita era portadora de la solidaridad cubana con el pueblo y el gobierno chilenos.
En conversación con la agencia cubana Prensa Latina, Allende declaró que al invitar a Fidel Castro interpretaba el anhelo del pueblo de Chile, que había manifestado siempre marcado interés por la presencia del líder cubano en ese país austral.
«Cuba es una nación vinculada a la historia de América Latina, Fidel Castro representa a una auténtica revolución y queremos intensificar los tradicionales lazos amistosos que siempre han existido entre nuestros países», dijo.
El encuentro con el dirigente cubano fortalecerá la lucha de los pueblos que en todo el mundo batallan por su independencia, precisó Allende emocionado.
Manifestó que «pese a la diferencia de método, nuestro proceso, como el de Cuba, está destinado a lograr la segunda independencia».
Aclarando algunos conceptos expresados en un discurso anterior, dijo que el pueblo cubano conquistó el poder con las armas contra una dictadura de las más sangrientas.
Respecto a Chile señaló que aquel proceso de cambio se ha desarrollado bajo otras estructuras y por ello los caminos practicados han sido diferentes.
El presidente chileno recordó que en el mismo discurso – pronunciado el 4 de noviembre resaltó el escaso costo social del estado chileno y enfatizó que la revolución cubana adoptó medidas que tuvieron oportunidad y necesidad de tomar, que no se produjeron en el caso chileno, aunque agregó que «por distintos caminos marcharemos hacia el mismo objetivo».
No debemos olvidar que una semana antes del golpe, el 4 de setiembre, reunió en La Alameda a un millón de personas para celebrar el tercer aniversario de su advenimiento al poder. El pueblo estaba con él. Como lo está hoy en la memoria de todos.
«Defenderé con mi vida la autoridad que el pueblo me entregó», fueron las palabras del compañero Presidente Salvador Allende al pueblo de Chile en su última alocución, mientras La Moneda era atacada por los militares fascistas el 11 de setiembre de 1973. Y así lo hizo, empuñó ante los golpistas un fusil soviético AK 47 que le regaló Fidel Castro.
Allende murió en combate y si hubo suicidio, este no fue más que su último acto como combatiente.
Ese es el Allende que hoy todos recordamos y admiramos.
«Ay paisito, mi corazón está llorando».
Compartí tu opinión con toda la comunidad