Ciberactivistas 2.0 al acecho
La Comisión de Organización del Frente Amplio se sorprendió a mediados de la semana pasada ante la creciente convocatoria a través de medios electrónicos que tuvo la propuesta de realizar una caminata de frenteamplistas en la rambla de la ciudad de Montevideo. En la evaluación política que motivó un comunicando público deslindando responsabilidad y asegurando que no conocía a los organizadores, la seguridad fue un elemento clave en la valoración. La posibilidad de una operación de montaje de violencia estaba entre las alternativas posibles en el imaginario teniendo en cuenta que la rambla de Pocitos ha sido «colonizada» por los partidarios nacionalistas desde hace varias semanas.
El alerta no sirvió para otra cosa que para aumentar la convocatoria, a tal punto que la misma impresionó a la dirigencia por su carácter multitudinario por fuera de las estructuras. Mientras la orgánica frenteamplista hacía estas valoraciones, una página en Facebook lanzó la iniciativa a la cual se sumaron personas, grupos y también un número muy relevante de grupos de Facebook de las propias organizaciones de izquierda y comités de bases.
La realidad, como siempre, se encargó de saldar la discusión. José Mujica debió de cancelar su participación en una actividad «orgánica» del Nuevo Espacio para estar presente en la rambla desbordada por una convocatoria de militantes «inorgánicos». Registrando el éxito y la repercusión política de la misma, no dudó en motivar a los organizadores a «seguir haciendo más cosas como estas», en contradicción con las indicaciones surgidas desde la estructura frenteamplista horas antes.
La filosofía de la sospecha dio paso al pragmatismo: miles de personas que se movilizaron por fuera de las estructuras no pueden estar tan equivocadas. Y la caminata funcionó sin problemas. Algunos sentirán que estas formas de participación son un atajo a las estructuras. Otros pensarán que es inverosímil solo pensar que tengan que ir a un Comité de Base para aportar ideas. Lo sucedido el fin de semana, tiene una inmensa importancia para el desarrollo de las organizaciones políticas y la democracia, ya que las nuevas tecnologías han puesto en evidencia que son el reflejo organizativo de una nueva cultura de organización y comunicación política.
Hoy en la actividad política comienzan a emerger cada vez con más fuerza los ciberactivistas 2.0, categoría algo más amplia que la de militantes. Conocedores de las nuevas tecnologías y sus posibilidades, estos ciudadanos expresan su interés en la política de un ágora virtual que sin embargo logran conectar con movilizaciones cara a cara en tiempo real. Cansados de las estructuras verticalistas, prefieren estructuras más abiertas, casi a la carta, sin que por esto sientan que tienen menos compromiso que los militantes tradicionales. Es más, algunas de las movilizaciones políticas más importantes de los últimos tiempos en Estados Unidos y Europa han surgido de estas estructuras. No hay razones para pensar que en Uruguay esto no fuera a suceder.
Los ciberactivistas 2.0 claramente tienen puntos de fricción con las estructuras orgánicas. El «blooper» de la Comisión de Organización del Frente Amplio con su comunicado es una clara expresión: antepuso la seguridad antes que nada. Seguramente los miles que se contactaron por Facebook y una buena parte de quienes fueron a la rambla, encontraron en esa declaración la reafirmación de que están en el lugar correcto: opinando, influyendo y siendo ciberactivos, lejos de las actuales estructuras. Es sin duda un problema relevante porque si bien la democracia y la política tienen que incorporar la dimensión virtual como un escenario real de participación, también es cierto que esto no puede sepultar el diálogo directo y la construcción de organización política presencial.
Tal vez, sea necesario tener en cuenta algunos elementos de la forma de organizarse 2.0 para que pueda permear las estructuras políticas. La ausencia de jóvenes en las organizaciones de izquierda inquieta a todos. Hoy no entender el impacto de Internet en las culturas juveniles es no aceptar la realidad. Y para aquellos que denostaron las tecnologías por suerte el Plan Ceibal es una plataforma democrática que obligará a tomar en cuenta que en 10 años habrá ya una generación XO haciendo política en Uruguay. Y ahí seguramente todo cambiará.
La cultura digital señala José Rodríguez es una ola de regeneración social (de ahí su fuerza política) que conecta con movimientos muy de fondo en nuestra sociedad: placer por el conocimiento compartido y por la creación de contenidos; alergia al adoctrinamiento ideológico; rechazo a la verticalidad organizativa; fórmulas más abiertas y puntuales para la colaboración; nuevos códigos relacionales y de socialización de intereses; reconocimiento a los liderazgos que crean valor; sensibilidad por los temas más cotidianos y personales; visión global de la realidad local y creatividad permanente como motor de la innovación. Hablamos de la política del futuro.
Eric Raymond sugiere que una forma de organización descentralizada, propia de las redes, está emparentada con la imagen de un bazar mientras que la formas jerárquicas se pueden asociar a la catedrales. El autor señala que a pesar de que las catedrales son creaciones colectivas, hay una persona que es el responsable principal de la misma. El arquitecto dirige a un ejército de hombres que en forma organizada levantan la estructura en base a un diseño previamente definido. La imagen de la construcción de un bazar en cambio apela a relaciones de mayor igualdad. El sistema Linux es un ejemplo de creación tipo bazar, donde las reglas, acuerdos y necesidades se van desarrollando en la medida que el propio proyecto se desarrolla. El sistema Windows, por su parte, es el prototipo de la catedral siendo su arquitecto Microsoft y el equipo de ingenieros comandados por Bill Gates.
Muchos piensan que las estructuras de las organizaciones políticas son herederas del modelo Windows. Incluso se podría arriesgar a que muchas hoy funcionan con Windows 95, con modelos descatalogados y discontinuados, que no hacen más que colgarse. No necesitan reinicio sino formatear de nuevo el disco duro.
El Frente Amplio debería tomar nota de esta realidad en su diseño organizativo. El PSOE discutió en su último Congreso en el 2008 entre las nuevas formas de militancia el papel de los cibermilitantes e incluso se propuso en el Congreso la «enmienda Facebook» para dar voz y voto a quienes participan desde ese lugar, aunque para algunos siga siendo un «no» lugar.
Compartí tu opinión con toda la comunidad