El país necesita un debate con ideas
En los últimos días se ha caldeado la campaña electoral, donde los partidos políticos cruzan ataques, críticas, tratando de desacreditar al adversario.
No es objetivo de esta columna de opinión buscar a quien fue el responsable de tirar la primera piedra, sino de contribuir a que se creen las condiciones para que haya un debate profundo, impregnado de ideas y de propuestas serias y responsables.
Estamos en un mundo capitalista en crisis, que impregna hasta el más apartado país del cuarto mundo. Por ello no es exagerado sostener que está en juego el propio destino de la Humanidad.
Una vez más la suerte de los pueblos estará unida a la inteligencia de la sociedad civil, pero también de la actitud de sus dirigentes y sus líderes, en tanto las grandes corporaciones transnacionales siguen tan campantes, sin preocuparles los niños que mueren en el primer año de vida, mientras presenciamos que crece la miseria, las enfermedades y el analfabetismo.
Dentro de este panorama sombrío, nuestro paisito navega con orgullo en medio de aguas bravías y tormentosas y eso es posible por la lucidez del primer gobierno progresista que hoy encabeza el doctor Tabaré Vázquez.
Uruguay, nuestro terruño, tiene currículo para presentar ante cualquier rincón de mundo, de cómo se pueden hacer las cosas bien, para superar esta crisis mundial. Por ello el debate y la polémica electoral deben de estar a la altura de los acontecimientos.
Tiene derecho el Frente Amplio a aspirar a un segundo gobierno progresista, entre muchas otras cosas porque fue exitoso al lograr que los uruguayos crean, después de muchos años, en su futuro.
Aunque discrepemos, el Partido Nacional también tiene su derecho a buscar la reinstalación de las políticas neoliberales, aunque esto no sea lo mejor para nuestra población.
Si las cosas están planteadas así, no puede ser que la veleidad de los hombres nos lleve a eludir el gran debate sobre las propuestas programáticas para los próximos 20 años de un Uruguay que vive al sur, con mirada al mar.
En los próximos días y hasta las elecciones nacionales del 25 de octubre, es de desear que los uruguayos tengan que definirse en torno a ideas, programas y propuestas. No sobre la picardía de quien puede joder más al otro.
El Frente Amplio, que contiene la reelección del programa de los cambios como meta fundamental, necesita que haya paz en los espíritus, para que la sociedad uruguaya vaya por el buen rumbo de la confrontación de ideas.
En este sentido el candidato presidencial José Mujica lanzó al ruedo un gran gesto, cuando llamó, el pasado martes, a no cacerolear mientras el doctor Lacalle iba a ser entrevistado en un canal de televisión.
Ese es el camino que necesita el país y al cual apoyamos, porque entre muchas cosas sabemos que si se discute en paz, el progresismo no tiene reversa.
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