Faltan 46 días
En ese plazo las uruguayas y los uruguayos decidiremos en las urnas cuál será nuestro próximo gobierno.
Esta elección, como la de 2004, es completamente distinta a todas las realizadas desde que Uruguay se constituyó como nación independiente.
Es distinta porque por primera vez en la historia hay una alternativa real en juego. No se trata de la alternancia histórica entre los dos partidos tradicionales, que en realidad de alternancia tuvo poco, porque en más de 150 años gobernó el Partido Colorado y sólo en pocos períodos lo hizo el Partido Nacional.
Lo cierto es que la cosa empezó a cambiar en 1971 con el surgimiento del Frente Amplio; luego de la dictadura, que tuvo como objetivo central hacer desaparecer al FA, hubo intentos políticos, ideológicos e institucionales para restaurar ese sistema bipartidista, sin éxito.
El intento institucional más claro fue la reforma constitucional que instauró el balotaje, dicho sea de paso una de las modalidades más extremas del balotaje. Por ejemplo, en otros países si se pasa el 40% o se supera por 10 puntos al segundo, no hay necesidad de segunda vuelta; aquí juegan en contra del potencial ganador hasta los votos en blanco y anulados.
Ese reaseguro para los partidos tradicionales, que expresan en Uruguay la derecha política, empezó a funcionar en 1999. El FA salió primero, blancos y colorados, abandonado ya su papel de una falsa dicotomía oposición-oficialismo, se unieron y llevaron a Jorge Batlle al poder.
En 2004 se expresó con mayor claridad y el objetivo del entonces candidato nacionalista, Jorge Larrañaga, no era ganar en primera vuelta, cosa aceptada como un imposible, sino evitar un triunfo del FA y apelar a los votos colorados en una segunda.
En esta elección vuelve a ocurrir lo mismo. La disyuntiva es clara: o se profundizan los cambios puestos en marcha por el primer gobierno de izquierda de la historia o se habilita una restauración neoliberal, impulsada decididamente por Luis Alberto Lacalle y su complemento colorado, Pedro Bordaberry.
En ese contexto se inscriben las tres encuestas de opinión dadas a conocer en los últimos días por Equipos Mori, Factum y Cifra. Las tres dan claramente en ventaja al FA, que según la encuesta que se mire, le lleva entre 10 y 13 puntos de diferencia al Partido Nacional y siempre más de 30 al Partido Colorado. Las tres constatan una caída del Partido Nacional y también un repunte, leve, del FA.
Dos encuestas dan al FA empatado con toda la oposición junta y la de Cifra lo da superando a blancos, colorados e independientes.
Este es el escenario en el que se va a desarrollar la última parte de la campaña electoral, la más intensa y seguramente la más dura.
El posicionamiento del FA y la tendencia creciente parecen responder a varios factores.
Una eficiente e importante labor de la fórmula presidencial integrada por José Mujica y Danilo Astori, que ha funcionado muy bien como equipo y no ha parado de recorrer el país.
Un nivel creciente de movilización y acción de la militancia frenteamplista, particularmente en el interior del país.
Una exitosa gestión de gobierno, que se refleja en los principales indicadores económicos, 6,9% de desocupación, crecimiento del salario real, crecimiento de las inversiones; pero fundamentalmente en el respaldo popular al presidente Tabaré Vázquez, que tiene un 61% de apoyo.
Suma también una valoración positiva de la población, de los 8 gobiernos municipales del FA, en departamentos clave como Montevideo, Canelones, Paysandú, Salto, Maldonado, Florida, Rocha y Treinta y Tres.
Los candidatos de la derecha apostaron a cuestionar la gestión de gobierno pero no han tenido éxito.
Todo parece indicar, así lo anuncian calificados voceros nacionalistas, que pasarán a la etapa, ya realizada en 2004, de las operaciones mediáticas sobre el pasado.
Larrañaga ayer habló del peligro de «una mayoría del MPP y los comunistas». Lacalle, consultado, dijo que «las campañas no se anuncian» y Trobo enarboló, con más énfasis que el acostumbrado, el temor al «chavismo».
La inversión en publicidad va a ser multimillonaria, la adhesión de la casi totalidad de los medios de comunicación también será la acostumbrada. La pregunta es: ¿Les alcanzará esta vez?
El camino del FA, el único, es intensificar la campaña, profundizar las propuestas y movilizar su potencial militante, que sigue siendo, indiscutiblemente, el mayor del país.
Faltan 46 días para saber si siguen los cambios o si se vuelve atrás. Para saber si la ley de impunidad sigue vigente o no. Para saber si todos los uruguayos, vivamos donde vivamos, podremos ejercer nuestro derecho al voto.
Nada más y nada menos. No hay espacio para guardarse nada, para ninguna de las opciones. El momento es ahora.
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