La gente laudó por la esperanza y hace memoria…
Entre el 20 y el 27 de agosto transcurrió la Marcha de la Esperanza, organizada por el PIT-CNT, Onajpu, Fucvam y la FEUU. La misma consistió en cuatro columnas que marcharon hacia Montevideo desde Bella Unión, Melo, Rocha y Rivera; desarrollando cerca de 50 actos en ciudades y pueblos del interior del país.
Esta marcha tenía tres objetivos que creemos se cumplieron a cabalidad. El primero: contribuir a que el pueblo uruguayo disponga de la mayor cantidad de información posible que le permita anular la Ley de Caducidad, una ley que el ordenamiento jurídico nacional y la dignidad del pueblo uruguayo no merece tener. A este aspecto le sumamos la importancia que tiene para Uruguay que nuestros compatriotas en el exterior puedan ejercer su derecho al voto, mucho más para un país que tiene más de 600 mil exiliados a lo largo y ancho de todo el mundo.
Un segundo aspecto, vinculado a la Operación Memoria, está referido a las políticas neoliberales aplicadas en Uruguay entre 1990 y 2004, que significaron, entre otras cosas, la falta de convocatoria a los Consejos de Salarios.
Esta ausencia significó que miles de trabajadores no tuvieran ningún ajuste de salario por años ni siquiera el de la inflación; que se desregulara a través de la constitución de empresas unipersonales truchas que prestaban su trabajo a una sola empresa, la contención del gasto público y sucesivos ajustes fiscales que llevaron a nuestro país a unas de las peores crisis que nos tocó vivir a los uruguayos.
Alcanza con recordar que se llegó a la dramática cifra de 1 millón de pobres.
Los uruguayos que tuvimos que sufrir la lógica de que el mercado iba a resolver los problemas, nos encontramos que 6.000 millones de dólares se fugaron del país.
Vimos como crecía nuestra deuda externa y como se iba desintegrando la sociedad, llegando a límites de desocupación altísimos.
Los uruguayos no nos podemos olvidar lo que nos tocó vivir, mucho menos hacernos los distraídos. Los trabajadores tenemos que recordar para que ningún partido político insista con la aplicación de políticas que tanto daño nos han hecho.
El tercer aspecto es levantar un conjunto de propuestas que las organizaciones sociales hemos construido y que creemos pueden ser un insumo para los uruguayos y para los responsables de aplicar las políticas públicas.
Hemos elaborado un documento que vamos a entregar a todos los presidenciables denominado «Apuntes para el debate» que contiene algunas ideas sobre desarrollo productivo, política económica, políticas sociales, seguridad social, género y equidad, jóvenes, empleo, salud, salud laboral y medio ambiente, reforma del Estado, educación. Como lo expresa su título, este documento presenta apuntes para un debate que Uruguay necesita, sumando así un grano de arena a la tan ineludible construcción nacional.
El pueblo uruguayo comprendió los motivos por el cual el movimiento sindical conjuntamente con otros actores nos movilizamos.
La premisa que levantaba nuestro querido compañero Héctor Rodríguez «la movilización más dura no es la que más dura suena sino la que más gente convoca» se hizo realidad.
A lo largo y ancho de todo el país se hicieron actos muy importantes. La movilización culminó con un acto en la Plaza Libertad con un río de gente hasta el Gaucho.
Varias cuadras en nuestra ancha Avenida 18 de Julio; decenas de miles de manifestantes, sumados a otros miles que participaron de muy diversas formas, nos hacen llegar a la constatación de que la gente se sintió convocada en todo el país.
Ahí estuvieron las asambleas populares de trabajadores, jubilados, cooperativistas, estudiantes, vecinos, pequeños comerciantes que al llamado de las organizaciones sociales salieron a la calle a hacer y decir lo que siempre hemos sostenido, hablar con la gente, con nuestros iguales, plantear nuestros puntos de vista.
Otros han querido demonizar la movilización, desde ciertas tiendas, diciendo que perdemos la independencia de clase, que nos hacemos peronistas, que hacemos seguidismo, convocando ellos a un contra-acto que sonó muy duro y que tuvo muy poca participación.
O sea la gente laudó por el PIT-CNT y para nosotros es más que suficiente. Las fotos y las filmaciones demuestran que nuestros compañeros interpretaron bien nuestra movilización nacional.
Desde otro sitio, desde la derecha, reiteraron que somos la pata de un partido político, etc.
A estos con menos ganas les decimos que hemos trabajado incansablemente durante estos casi cinco años, para lograr una Ley de Negociación Colectiva para el sector público y privado, por una ley que protegiera la libertad sindical, por las ocho horas del trabajador rural, por un convenio para las trabajadoras domésticas, por el derecho del trabajador privado a poder pedir licencias para rendir exámenes, parar que la prescripción de los créditos laborales pasarán de dos a cinco años, para que se acortaran los plazos para los juicios laborales, para que se cobren multas a los empresarios que pagan fuera de fecha igual que a nosotros nos pasa si pagamos nuestros créditos fuera de fecha, para que la recuperación salarial promedio estuviera cerca del 25%, para que el presupuesto educativo aumentará de forma sustancial, sistema nacional integrado de salud. Derechos todos estos con los que no contábamos.
Si es verdad que «conocerás al árbol por sus frutos» este movimiento sindical tiene muchos frutos para mostrar, obtenidos sobre todo en base a un compromiso soldado en la trenza de la unidad, la solidaridad y la lucha.
Unidad en la diversidad para ser más fuertes, solidaridad para ser el escudo de los débiles y lucha para que con nuestras metodologías hayamos alcanzado los logros antes mencionados y otros que por problemas de espacio dejamos sin nombrar.
Pero por algunas declaraciones antes mencionadas parecería que el movimiento sindical actual ha modificado la política de los fundadores. Grueso error.
Ante esas afirmaciones basta recordar que esos compañeros fundadores, muchos de los cuáles hoy viven y militan, se reúnen en nuestro movimiento sindical todos los viernes. Son los mismos que organizaron el Congreso del Pueblo, la Huelga General y la resistencia obrera a la dictadura.
Los mismos que nos escribieron el libro «La Generación Cuesta Duarte» y nos cuentan muchos aspectos sustanciales de esa generación que nos marcó positivamente, camino que seguimos recorriendo.
En dicho libro, en algunas de las advertencias que hace el autor, el gallego Bouzas, para poder comprender mejor el libro y hablando de por qué escribir sobre historia del movimiento sindical dice «Moraleja, no nos descansemos en la capacidad espontánea de la memoria de nuestro pueblo.
Trabajemos permanentemente sobre ella». En eso estamos… Construyendo esperanza y haciendo memoria.
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