¿Podemos volver atrás?

Para la campaña electoral hacia octubre se presentan con posibilidades dos fórmulas presidenciales, la del Frente Amplio y la del Partido Nacional. Ambos partidos ya han sido gobierno (con similares ciclos económicos) y por lo tanto podemos saber qué opciones tomaron en sus mandatos en cuestiones fundamentales.

En lo que respecta al régimen impositivo, tema de fundamental importancia porque es uno en los que se presentan mayores diferencias, tenemos por un lado que el ex presidente Lacalle, que mantiene en gran parte a su equipo asesor de cuando fue presidente, ha dicho que será necesario hacer un ajuste fiscal en 2010 y que derogará el impuesto a las pasividades de manera inmediata, y lo hará paulatinamente con el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas.

Pero lo que no dice es qué impuestos pondrá en su lugar, porque ¿acaso podemos pensar que derogará el IASS y el IRPF y no los sustituirá por otros impuestos? Definitivamente eso es algo imposible, puesto que el Estado debe recaudar para así implementar las políticas públicas.

En 1990, inmediatamente después de asumir como presidente, Lacalle empezó con un ajuste fiscal y subió significativamente las tasas de los impuestos sobre sueldos y pasividades, y también subió el IVA. En ese entonces, todos los trabajadores y pasivos, casi 2 millones de uruguayos, pagaban impuesto sobre sus salarios y pasividades, además de pagar un IVA mayor al de hoy.

En cambio, con el gobierno de Tabaré Vázquez y la Reforma Tributaria, 800.000 trabajadores dependientes y más de 600.000 pasivos, casi un millón y medio de uruguayos que con Lacalle pagaban, hoy no pagan nada sobre sus ingresos.

Estos cambios (junto al aumento real de salarios y pasividades) mejoraron significativamente el ingreso disponible de la mayoría de los hogares uruguayos y revirtieron la tendencia a la concentración del ingreso del sistema impositivo anterior, que trajo como consecuencia el aumento del consumo y el ahorro. (Ver cuadro 1)

Un 71% no paga, un 19% paga el 16% del total recaudado y el 10% paga el 84% restante. Fuente de DGI. (Ver cuadro 2)

Estimación de personas que integran las categorías previstas en el IASS

87% de los pasivos no paga, un 9% paga 4,7% de tasa efectiva y un 4% paga más del 5% (DGI).

La progresividad en el diseño del NST (baja del consumo y sustitución del IRP por el IRPF, incluyendo otros ingresos además de pasividades y salarios) permitió mejorar la distribución del ingreso. Con el sistema anterior el efecto impositivo era favorable a la concentración del ingreso y el actual lo revirtió. El efecto en el índice Gini en 2008 pasó de +1,43 con el sistema anterior a -1,25 con el sistema actual, lo que significa mejor distribución del ingreso (con los nuevos ajustes en 2009 la diferencia será mayor).

Por eso el riesgo de volver atrás es muy grande. Porque si se derogan los impuestos que hoy rigen caben 3 posibilidades, que seguramente podrán ser combinadas, como ya lo fueron en su gobierno anterior:

-Una es que todos los pasivos y trabajadores vuelvan a pagar, permitiendo que paguen mucho menos los pocos miles que hoy pagan más.

-Otra alternativa es que se aumente el IVA u otros impuestos al consumo. Este tipo de impuestos, que no se ven en el recibo de sueldo, no tienen en cuenta cuánto se gana ni cómo es el núcleo familiar; por las mismas cosas todos pagan igual.

-Y la tercera posibilidad es que utilicen la «motosierra» y corten todo el aumento del gasto social, es decir, el aumento que este gobierno ha hecho para la educación, la salud, la seguridad, las asignaciones familiares, el Plan Ceibal, etc.

A pesar de lo que se critica, la Reforma Tributaria demuestra con cifras que ha beneficiado a la inmensa mayoría de los trabajadores y pasivos, y en definitiva, a la sociedad toda.

Cuáles son esas críticas y nuestras respuestas:

¸ Ajuste fiscal encubierto. Mayor recaudación para financiar el gasto público. Falso. Hoy la recaudación potencial es menor que con el sistema anterior (más de $ 8.200 millones y 1,54% del PBI). Lo que aumentó la recaudación fue la mayor actividad y la mejor gestión.

¸ Desestimula la contratación de personal ­fomenta la informalidad. Falso. Se crearon 200.000 puestos de trabajo y se formalizaron aún muchos más en el BPS. La evasión en facturación y puestos de trabajo bajó un tercio respecto a 2004.

¸ El IRPF castiga el ahorro y reduce la inversión. Falso. Hoy la inversión está en niveles históricos máximos. El sistema financiero tiene mayor nivel de depósitos locales.

¸ El IRPF reduce el consumo, la actividad económica se verá afectada. Falso. Desde la aprobación de la reforma la actividad y el consumo crecieron permanentemente.

¸ Pesada carga para la clase media: Falso. Si por clase media consideramos los hogares de ingresos (per cápita) medios, no se vieron perjudicados sino beneficiados por el NST. Les bajaron las tasas de los impuestos al consumo y las tasas efectivas de los impuestos sobre ingresos del trabajo (IASS e IRPF respecto del IRP), diferenciando fundamentalmente si tienen familia a cargo.

Sí es cierto que algunos sectores de ingresos medios altos y altos hoy pagan más, fundamentalmente los profesionales que trabajan en forma liberal y que prácticamente no aportaban ya que lo hacían sobre ingresos fictos, creando una doble inequidad interna y externa. Interna, porque entre los profesionales pagaba igual impuesto a las retribuciones quien no recibía ingresos, recibía muchos o pocos; y externa porque pagaban un monto muy inferior a lo que pagaban otras personas con igual formación, capacidades y responsabilidades, pero en relación de dependencia.

¸ Se castigó al trabajo y a los hogares. Falso. Por el contrario, fueron los partidos tradicionales, actuando siempre juntos, los que perjudicaron impositivamente a la inmensa mayoría de los trabajadores, sin tener en cuenta su capacidad contributiva ni su composición familiar.

La política económica llevada adelante por este gobierno, junto a otras políticas sociales, permitió que se beneficiara toda la población a través del permanente desarrollo del país, con aumento del nivel de las inversiones, de la actividad, del empleo, del salario real y de las pasividades, lo que se expresó en aumento del consumo interno, que en definitiva benefició a proveedores y consumidores de bienes y servicios.

El próximo gobierno del FA introducirá mejoras en el sistema tributario. En particular nos proponemos seguir bajando las tasas del IVA y profundizaremos en la diferenciación de los impuestos sobre los ingresos, o sea teniendo en cuenta la composición familiar y sus costos de forma que, cuanto más hijos a cargo se tenga, menos se pague.

Si el Frente Amplio no gana las próximas elecciones, sabemos que el próximo gobierno blanco empezará con un ajuste fiscal y se volverá a lo de antes, derogando la Reforma Tributaria y haciendo que muchos paguen mucho más y unos pocos (entre ellos los ex presidentes de la República) paguen mucho menos.

Estamos seguros de que esto sería así porque así lo hicieron siempre y así lo harían si la mayoría ciudadana les diera la oportunidad de volver al gobierno.

Por eso, en nuestros esfuerzos y con los votos de la mayoría ciudadana, está el impedirlo.

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