Festejarlo con un buen plato de sushi
La crisis global del capitalismo ha tenido una nueva víctima y esta vez fue en Japón. El conservador Partido Democrático Liberal, sufrió el domingo una derrota histórica en las elecciones legislativas, saliendo victorioso el opositor Partido Democrático de Japón de Yukio Hatoyama, cuya campaña se centró en una amplia propuesta de cambios para ese país asiático con la intención de reactivar la economía e instaurar una política social más abarcativa.
Según los resultados definitivos, el PDJ logró 308 bancas de las 480 de la Cámara de Diputados, un importante avance en relación a las 112 que tenía hasta ahora. El derrotado PDL se quedará sólo con 119 de las 303 que había obtenido en los comicios anteriores.
El resultado muestra, además, que en Japón se acaba de derrumbar todo un sistema político basado en el Partido Democrático Liberal, que en más de medio siglo controló las dos cámaras del Parlamento.
Si bien el nuevo partido que se fundó en 1998 carece de experiencia en el gobierno, está integrado por antiguos miembros del PDL, socialdemócratas y ex sindicalistas, con una sensibilidad más ubicada hacia el centro izquierda que el partido que acaba de ser derrotado.
No se descarta que Hayoama gobernará en coalición con el Partido Socialdemócrata, según los analistas ubicado más a la izquierda, y con el Nuevo Partido del Pueblo.
Según el diario Clarín de Argentina «Desde el punto de vista de la política exterior y de seguridad, el futuro premier ha dicho que quiere mejorar las relaciones con los vecinos asiáticos y que la seguridad del país sea en el futuro menos dependiente de EEUU», en tanto los analistas a lo que recurre el medio bonaerense «no descartan posibles tensiones con Washington».
Por su parte la agencia DPA considera que «Japón se enfrenta a la cuestión de si podrá mantener sus elevados estándares de vida o si es inevitable la fractura social en ganadores y perdedores. Para algunos intelectuales, la actual situación se puede comparar con la restauración Meiji en el siglo XIX y el fin de la Segunda Guerra Mundial. En ambas ocasiones Japón consiguió, tras un enorme vuelco, volver a levantar cabeza en medio de la crisis», recuerda.
Quizás lo más trascendente para quienes aparecemos distantes geográficamente de Japón, es que ese pueblo no se corrió a la derecha a pesar de la crisis y del desánimo de esa sociedad. Esta renovación política muestra que la crisis global no va atada a una derechización de los elencos gobernantes, pero particularmente de los pueblos.
Esto, por cierto, hay que festejarlo con un buen plato de sushi.
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