Envidrio
Esta empresa, recuperada por sus trabajadores, cumplió un año en funcionamiento. Se dice fácil, pero esto constituye sin lugar a dudas un esfuerzo quijotesco.
Cuando estos trabajadores comenzaron a recuperar la empresa, por allá en 2006 había fracasado en manos de sus antiguos dueños por el mundo cundían las voces que sostenían que sólo un mundo era posible: el mundo del capitalismo, del egoísmo y del individualismo empresarial. Cualquier otra iniciativa era catalogada inmediatamente de ingenua y desfasada.
Sin embargo, estos trabajadoras y trabajadores, nadando contra esa corriente y empeñados en que otra forma de construir empresas y patria es posible, comenzaron la odisea de transitar el desierto, que significaba levantar prácticamente de la ruina lo que había sido destruido. Podríamos decir que aplicaron la máxima de nuestro Libertador Simón Bolívar: «…cuando estoy en una parte estoy completo». Y ciertamente estos trabajadores fueron completo en todo: desde la coronilla, hasta la punta de los dedos de los pies, en los brazos, en las piernas, en el alma, en el nervio, en el espíritu, en los huesos e incluso en la familia.
La historia está llena de empecinados, tercos y convencidos. Mao Tse Tung decía: «El resultado de una guerra no está en el fusil, o la tecnología, o el tanque o el avión, sino en la moral del ser humano que maneja esas armas, o las armas que sean, y al final se impone la moral». Sí, la razón y la moral de resistencia, combate y lucha fue lo que estuvo presente todo el tiempo.
Desde Venezuela, que en algo contribuyó para hacer realidad este sueño, decimos que este primer aniversario de Envidrio significa una celebración de la integración, pero no de aquella falsa del mercado, sino la verdadera y profunda de nuestros pueblos. Hay que colocar por delante la integración social, la integración de las corrientes sociales, políticas, de los trabajadores.
Este primer aniversario de Envidrio es un ejemplo de lo que significa tomar conciencia del poder que tienen los trabajadores. Victor Hugo, el de Los Miserables, dice que la conciencia no es más que la suma de la ciencia. Los trabajadores pueden impulsar y ayudar a nuestro pueblo a romper las cadenas, los muros. Como decía Bolívar con «Paciencia y más paciencia, constancia y más constancia, trabajo y más trabajo para tener Patria».
Resulta que, mientras Envidrio cumplió un año funcionando y su producción bate récord, el capitalismo otrora pujante y dominante, se debate en una crisis que hasta sus más conspicuos representantes no ocultan. Es indudable que el capitalismo va quedando más desenmascarado ante nuestros pueblos, cada día debemos encargarnos de que esa conciencia se incremente; el capitalismo es egoísmo, injusticia, desigualdad; el socialismo en cambio, que ha resurgido de entre las cenizas, es igualdad, justicia.
Por supuesto, tenemos la esperanza y la seguridad de que Envidrio se convierta en un ejemplo con nuevas relaciones de trabajo, nuevas relaciones de producción, nuevas relaciones con la colectividad, con las comunidades del entorno geográfico social de la empresa.
Pensamos que cada empresa recuperada por sus trabajadores debe dedicar un porcentaje de sus utilidades al trabajo social permanente, en profundidad, para luchar contra la pobreza de las comunidades, de los barrios; que debe haber una alianza estratégica entre esas empresas y los pueblos que las rodean; que deben hacer esfuerzos para satisfacer necesidades de la colectividad y para no dejarse atrapar por el capitalismo y la ambición del dinero y de la ganancia.
Hoy, los trabajadores de Envidrio dicen: «Sabremos cumplir».
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