Un millón de pobres, nunca más

Los 1.858 kilómetros que recorrerán el PIT­CNT, jubilados, estudiantes y Fucvam en la marcha que unirá Bella Unión, Rivera, Cerro Largo y Castillo con Montevideo, la más larga en la historia, va teniendo distintas repercusiones y le han puesto distintos nombres.

«Marcha contra los 90″, «Operación memoria», «Marcha contra Lacalle», «Marcha por la esperanza», etcétera.

Este hecho evidencia la diversidad de enfoques sobre la mejor efectividad de cómo conectar e involucrar a los receptores del mensaje, así como los intereses de clase en juego en esta etapa histórica que llamamos «bisagra» pues define el abrir o el cerrar, un antes y un después definitivo a 174 años de gobiernos blancos y colorados, los cuales expresaron mediante acuerdos y gobernaron de igual forma para llevar a la humillación a un pueblo, que tiene llagas abiertas y aún sufre esas consecuencias; el Uruguay a partir de 2002, con 1.000.000 de pobres.

Sí, de cada tres uruguayos uno se empobreció.

Eclosionó el 2002 generando el «apartheid» y el tsunami social provocado por las políticas de los 90 consensuadas por ellos.

Fueron aquellas aguas que trajeron estos barros; la marcha buscará cortar y abortar la desmemoria y el desvínculo de hechos y actos, la cultura de aquellos que militan a diario para no unir el pasado y el presente.

Buscaremos construir memoria colectiva consciente, construir una barrera para que no pase más la humillación y no se estafe a la dignidad. Insistiremos para saber dónde están nuestros desaparecidos y que haya justicia, expondremos y evidenciaremos conciencia de clase movilizada alertando al pueblo que ya votó contra el neoliberalismo y que seguimos por el mismo trillo por un país más justo, solidario y de mejor distribución.

Mostraremos una vez más que la responsabilidad de clase no se sustituye ni se delega; se asume.

Este período bisagra es una transición que comprende distintas etapas y la cual en esta coyuntura electoral naturalmente aumenta la disputa política y en proporción abre una participación más activa de todos los sectores sociales que deben definir un rumbo u otro.

Por ello buscaremos desenvolver y desarrollar con la marcha una acción política para posicionarnos como fuerza aglutinadora de referencia insustituible de pueblo organizado para enfrentar los desafíos que esta coyuntura histórica impone a nuestra generación.

Estaremos dando un paso importante en la recuperación del sentido colectivo de la política pues no hay cambios sociales importantes sin la participación del pueblo, sin la movilización popular.

Invocaremos más de una vez a la memoria de lo que pasó en nuestro país y en nuestra América desangrada de los 90, con sus distintos representantes, como lo fueron Menem en Argentina, Collor de Melo en Brasil, Fujimori en Perú, Lacalle en Uruguay, etcétera. Ese modelo tuvo sus representantes de clase, los cuales los trabajadores no debemos olvidar.

Esos que viven en Carrasco, degustan whisky importado, educan a sus hijos en Europa, cobran más de 100.000 pesos de jubilación, usan relojes Rolex, perfumes caros y su hobbies son las carreras de caballos y comprar bancos fundidos.

En la marcha diremos, si conocen a algún candidato con esta referencia no lo vote, porque este no sabe lo que es «tirar» hasta fin de mes con «la quincena», ni ir caminando al laburo para guardar «la del boleto» para la merienda de su hijo en la escuela.

La Marcha de la memoria no necesita de ningún crack para saber que no hay alfombra que pueda ocultar la basura de la memoria (parafraseando un libro de Galeano).

Caminaré contra Lacalle pues me duele la pobreza de mi pueblo y porque los muertos no quieren que callemos homenajeando a Mario Benedetti.

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