EDITORIAL

El uruguayo es más libre

El gobierno del doctor Tabaré Vázquez, que tiene un alto grado de aceptación por parte de la ciudadanía, está mostrando una sensibilidad distinta a otros gobiernos democráticos de los partidos tradicionales.

Tanto el Poder Ejecutivo como la bancada de legisladores siguen, en meses electorales, trabajando con fervor a favor de los uruguayos, sin caer en la chabacanería de los viejos años de los carnavales electorales.

Hizo bien el presidente Vázquez en invitar a sus correligionarios que ocupan cargos de gobierno, para que se retiraran de sus responsabilidades si estaban dispuestos a participar de la contienda electoral. Con esa señal le mostró a los uruguayos que este gobierno progresista cumple con su compromiso de trabajar hasta el último minuto para transformar nuestra sociedad.

En estas semanas Uruguay sigue avanzando a pasos de gigante, porque hay un gobierno que no descansa y que trabaja para el 2030 y no solamente para el próximo gobierno de marzo de 2010.

Una muestra de ello son los acuerdos sobre la negociación colectiva, la ley contra el acoso sexual, la ampliación del comercio con México y China, por sólo nombrar algunos ejemplos, donde hay que destacar que por primera vez se festejó ayer el día de la empleada doméstica; el 50% de ellas está incorporado al BPS.

No es casualidad que este gobierno, que recoge las banderas de la libertad bien comprendida, haya establecido lazos profundos entre la libertad, la justicia social y el compromiso democrático.

Hoy el Uruguay, desde que asumió Tabaré Vázquez, es más libre ­son más libres sus pobladores­, una vez más se ubica dentro de los países que respetan por igual a sus mujeres y hombres, así como a los niños y a los viejos queridos.

Sabemos que en esto de ser cada vez más libre queda mucho por hacer, pero el gobierno progresista ha mostrado que esa es su preocupación principal, su norte y guía.

Con crisis mundial en la economía o sin ella, Uruguay todos los días le dice al mundo que aquí en estas tierras del sur se trabaja para que sus habitantes tengan una vida cada vez más humana, respetuosa de las diferencias, donde para soñar no hay que pedir permiso.

Nuestro país, desde que asumió la izquierda el gobierno, tiene una mayor capacidad anímica, por cierto muy distinta a la crisis nacional que vivimos en 2002 y que fue producto de una serie de gobierno neoliberales, donde el lucro era más importante que un plato de comida para nuestros niños.

Quizá la gran mirada al futuro, que se construye desde este presente de realizaciones, esté en el Plan Ceibal, que ha puesto en manos de toda la niñez uruguaya una herramienta imprescindible para que las nuevas generaciones no queden encerradas en una isla de desinformación y de atraso.

Hoy vamos hacia el Uruguay del conocimiento y ese es el compromiso que han asumido José Mujica y Danilo Astori. En esto estamos.

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