Tres noticias
Ayer se conocieron tres noticias, que en el fárrago informativo, interesadamente o no, podrán pasar más o menos desapercibidas.
La primera, el Banco de Previsión Social (BPS) dio a conocer que en el año 2008 logró un superávit de 45 millones de dólares. El BPS fue la Cenicienta de todos los gobiernos luego de la recuperación democrática. Sufrió el embate de varios factores a la vez: el abandono presupuestal y de sus funcionarios; la concepción privatizadora del ahorro concebida como un negocio y la flexibilización laboral casi como religión, que llevó a la informalidad y a la pérdida de derechos a cientos de miles de uruguayas y uruguayos.
Este resultado se sustenta en una mejora en la gestión, pero fundamentalmente en la creación de cientos de miles de puestos de trabajo, el esfuerzo para que el trabajo sea con derechos y digno, y en ese marco, el logro de un número récord de aportantes superando 1.200.000.
La segunda, la información brindada por el Ministerio de Salud Pública (MSP) sobre un primer balance de estos cuatro años de gestión y particularmente el impacto de una de las reformas claves impulsadas por el gobierno del Frente Amplio, la reforma de la Salud.
La reforma de la salud tuvo como objetivo central limitar la concepción de la salud como un negocio y enfocarla desde una perspectiva de derechos. Se tomaron medidas en diversos planos para encaminarse hacia un Sistema Integral de Salud, buscando la equidad y la transparencia económica.
Algunos de los resultados planteados son: el presupuesto asignado para la salud durante el gobierno del FA aumentó de U$S 200: a U$S 550 millones en los últimos cuatro años; el salario mínimo médico se incrementó en 400% y el no médico en 35% y se disminuyó en más del 40% el valor de los tiques de medicamentos.
A ello hay que agregar los avances hacia la universalización de la cobertura de salud y el paulatino fortalecimiento de Salud Pública. También importa destacar el reconocimiento de que aún queda mucho, en todos los terrenos, sin excepción.
La tercera, la celebración del Día de la Trabajadora Doméstica. Ayer se cumplió un año de la instalación por primera vez del Consejo de Salarios para las trabajadoras domésticas. La ley 18.065 vigente desde fines de 2006, le otorgó a las trabajadoras domésticas los mismos derechos que a todos los trabajadores del país.
Mediante la aplicación de esta ley, otras normas complementarias y el funcionamiento del Consejo de Salarios, se logró un importante incremento en la remuneración de estas trabajadoras, el cobro de prima por antigüedad, el acceso a la salud, el derecho a jubilación, contemplándose especialmente a las que tienen hijos y el acceso a seguro de paro, inexistente hasta este momento, entre otros beneficios. En este último punto, el BPS informó que desde agosto de 2007 accedieron al seguro de paro en distinto momento 2.498 beneficiarias, 1.610 en Montevideo y 888 en el Interior.
Otro número que dice mucho es el aumento de las registradas en el BPS, es decir las que pasaron del trabajo en negro a un trabajo con derechos y cobertura social. Se pasó de 35 mil trabajadoras registradas en 2005 a 55 mil registradas en 2009. Aún se estima que faltan 40 mil trabajadoras en todo el país, pero el avance ha sido sustancial.
Adicionalmente a esto se ha regularizado la situación de más de 2 mil auxiliares de Primaria y el INAU, que trabajaban en condiciones absolutamente precarias y también son trabajadoras domésticas.
Tres noticias, tres hechos de la realidad, que merecen ser destacados y conocidos, más allá de la mucha o poca atención que le dediquen los medios.
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