Chile bajo secuestro
En medio de la conmoción pública que ha causado esta semana el brutal asesinato por la espalda del comunero mapuche Jaime Mendoza Collío, del otorgamiento de libertad vigilada para 11 agentes de la Central Nacional de Información (CNI) del régimen del dictador Pinochet por parte de los señores jueces de la Corte Suprema, de la álgida campaña electoral, sesgada por información falaz y encuestas de opinión que otorgan mayorías irreales al candidato Piñera de los clanes económicos de este país, llegará a Santiago la fórmula presidencial del Frente Amplio, que muy seguramente ganará en primera vuelta las elecciones nacionales del 25 de octubre de 2009.
No es menor la visita de José Mujica y de Danilo Astori a Chile, prevista para el martes 18 de agosto. Aquí y ante ellos denunciamos que los medios de comunicación están siendo manipulados por un selecto grupo de iluminados, siempre afines a criminalizar la pobreza. Los pobres de Chile, sus niños abandonados y ultrajados en las calles, los comuneros mapuches que luchan por la tierra y por mantener vivas sus tradiciones, las mujeres poblacionales, son demonizados a diario por la derecha mediática. Son los mismos grupos oligárquicos de la prensa que complotaron contra el gobierno de Salvador Allende, logrando mantener sus privilegios y granjerías. La exacerbación del sexo y del morbo, la farándula, la basura mediática con la que se inocula al pueblo ha hecho carne en un gran sector de la población trasandina, a la que se le niega acceso a educación universitaria, en la otrora gratuita Universidad de Chile, fundada por Andrés Bello. Sucede que este modelo cultural neoliberal clasista y xenofóbico, que reproduce el odio de clases a través de la prensa y las pantallas de TV, que condena a los peruanos y bolivianos de escasos recursos que llegan a la gran urbe del Pacífico a ganarse el pan, no guarda relación con el país real, con la mujer jefa de hogar y sustento de sus hijos, con los pescadores, artesanos, obreros y estudiantes, intelectuales y capas medias pauperizadas por la crisis financiera global. Esta prensa instrumentalizada por los grupos oligárquicos pretende nuevamente hacerse del poder político, secuestrando la verdad que emana de la enorme inequidad con la que se reparte la carga tributaria en Chile, en la desproporción que significa el otorgamiento del 10% de las utilidades del cobre a las Fuerzas Armadas, en la presión de los «lobbistas» de las empresas multinacionales a sus vasallos, repartidos en el aparato estatal, ex cuadros de la dictadura militar, atornillados en los ministerios por las leyes del «amarre» que junto a la Constitución dejó la dictadura que por 17 años secuestró , «co-optó», torturó al pueblo y enriqueció a una nueva clase de especuladores banqueros, mineros, pesqueros, madereros depredadores y oligarco-latifundistas.
Eso no es Chile. Chile es otra verdad. Una verdad que nació en octubre de 1988, cuando millones de hombres y mujeres votamos NO contra la dictadura militar y contra esta Constitución macabra y antidemocrática impuesta a sangre y fuego.
El alma de Chile que la derecha quiere secuestrar está en los barrios populares. En Estación Central, junto a los hermanos Vergara, combatientes antifascistas, está en la Población La Victoria, de la mano del bendito padre André Jarlán, está en las letras y la voz inmortal de Víctor Jara, en la belleza de Gladys Marín Millie. Eso es Chile, los sueños y aspiraciones de millones de jóvenes que sueñan con estudiar sin cortapisas, construirse una vida, un hogar y un espacio en la selva de la globalización.
El alma de esta patria, su matriz sociocultural, está en sus fuerzas democráticas, en la unidad para derrotar al poder económico, que cree que puede comprar conciencias de ciudadanos como acciones en la bolsa. Apoyamos con todas nuestras fuerzas el pacto contra la exclusión política, que permitirá el regreso del Partido Comunista de Chile al Congreso Nacional. Auguramos una gran victoria de las fuerzas democráticas en el Cono Sur, para que en octubre en Uruguay y en diciembre aquí en Chile hagamos más y mejor democracia, integrando a nuestras etnias fundadoras a la representación parlamentaria, a las minorías discriminadas por razones de raza o de sexo a tener voz, voto y expresión política.
Llamamos aquí y en el Uruguay a derrotar y denunciar a las derechas de aquí y de allá, que nos sometieron al hambre, al exilio, al destierro, a la cárcel, a la tortura, al oprobio de las dictaduras militares y a la exclusión social. Llamamos a ambos futuros parlamentos a votar y aprobar el voto de chilenos y uruguayos en el exterior.
Con ese espíritu, con esa fe en el fuego sagrado de la izquierda, que tanto le ha dado a nuestras recuperadas democracias, en la convicción de que nada ha sido en vano, recibiremos a nuestros candidatos a la Presidencia de la República Oriental del Uruguay, José Mujica y Danilo Astori, en Santiago, durante las próximas horas.
¡Bienvenidos, compañeros!
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