EDITORIAL

Con la guerra no se juega

La agencia Infolatam informó ayer que «Colombia y Estados Unidos cerraron las negociaciones del polémico acuerdo que permitirá a EEUU el uso de bases militares en el país andino y que llevó a distanciamientos con Ecuador y Venezuela, gobiernos a los que el presidente Alvaro Uribe les expresó su voluntad de diálogo para recomponer las relaciones».

A la vez destacó: «Un breve comunicado del gobierno colombiano señaló que el Acuerdo en Materia de Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad con Estados Unidos se cerró en Washington y permitirá a soldados de ese país usar bases militares en Colombia. Dicho Acuerdo reafirma el compromiso de las partes en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo», señaló la nota.

El texto, que fue acordado el pasado viernes tras varios meses de negociación, pasará «ahora a la revisión técnica por las instancias gubernamentales de cada país para su posterior firma», agregó el mensaje.

El portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Philip Crowley, señaló por su parte ­siempre según Infolatam­ que el acuerdo con Colombia no es un asunto que compete a la región, sino que se trata de un tema «estrictamente bilateral». El funcionario estadounidense agregó que el convenio permitirá el acceso a instalaciones militares colombianas para poder llevar a cabo actividades conjuntas «contra el narcotráfico, el crimen trasnacional y el terrorismo».

Hasta aquí la información que ingresa en el debate, mientras a través de Internet hay acusaciones cruzadas entre distintos países sudamericanos sobre el papel que han jugado en las últimas décadas, en materia de golpes de Estado y de intentos de derrocamiento de primeros mandatarios.

Por su parte la ministra de Defensa de Argentina, Nilda Garré, expresó preocupación por la instalación en Colombia «de bases militares extrañas a la región», en un acto en una guarnición militar por el aniversario de la muerte del libertador José de San Martín.

La ministra recordó que el tema «generó alarma en los países de la Unasur (Unión de Naciones Sudamericanas) y la convocatoria a una conferencia específica presidencial sobre el tema en la ciudad de Bariloche» el 28 de agosto.

En tanto, crece la tensión entre Venezuela y Colombia y de Venezuela con Estados Unidos. En medio de esta guerra mediática, el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, cierra las puertas de las negociaciones y sostiene, con énfasis, que el acuerdo con Estados Unidos es «sin marcha atrás» y casi no dejó posibilidad a un diálogo en el marco de la Unasur.

La guerra sobrevuela nuestro continente, situación sobre la que alertó Fidel Castro en una de sus últimas reflexiones. Y Fidel ha sido siempre un hombre de paz y sabe que con la palabra guerra no se juega, porque siempre son los pueblos los que pierden.

Por eso es hora de unidad entre gobiernos, partidos y pueblos para defender la paz y aventar las políticas guerreristas.

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