EDITORIAL

¿Vale todo?

La decisión ciudadana sobre cuál es la mejor opción política para el país debería poder tomarse en función de una evaluación justa y ecuánime de las gestiones de gobierno y de las propuestas de cada partido.

Ello nunca ha sido así, no lo es en esta elección y no lo será en el futuro.

El gobierno del Frente Amplio, encabezado por el doctor Tabaré Vázquez, ha enfrentado desde antes de asumir y desde el primer día de gestión la oposición cerrada y sin concesiones de ningún tipo a cada una de sus iniciativas de la derecha política, empresarial y mediática.

Esas tres dimensiones de la derecha que son lo mismo pero que se manifiestan con una aparente y bien disfrazada «autonomía» están operando a todo vapor en este año electoral.

Los analistas y medios, supuestamente «independientes y objetivos», lanzaron desde fines del año pasado una cerrada ofensiva para intentar cuestionar el desempeño del gobierno de izquierda y sus realizaciones.

En noviembre y diciembre, decenas de tapas de diarios, sesudos análisis económicos y voluminosos estudios académicos, alertaron a la indefensa población sobre el inminente brote inflacionario. No había otro tema que no fuera la inflación.

Cuando el gobierno adoptó un paquete de casi 20 medidas, desde esos centros de pensamiento y operación política, se dijo que eran incorrectas, que no servían, que se metían con el mercado, que no había que frenar los precios.

Ocho meses después, cuando las medidas del gobierno demostraron ampliamente su eficacia, nada se dice. Los sesudos analistas y los medios «objetivos y veraces» no reconocen, ni en un humilde recuadrito que se equivocaron. Ahora la inflación no existe y el gobierno no tuvo nada que ver en ello, mágicamente se extinguió.

Después la ofensiva se trasladó a la sequía, todo se caía, los productores huían del campo y el gobierno encima ponía la ley de ocho horas para los trabajadores rurales.

El gobierno adoptó más de 36 medidas. El campo se recupera, el PBI agropecuario se espera que crezca este año un 4,4%. Pero tampoco nadie dice nada, fue por magia y al gobierno según estos analistas que le volvieron a errar groseramente, lo salvó la naturaleza, las lluvias.

Más recientemente y en forma extendida el planteo de la catástrofe inminente fue la crisis financiera internacional. Uruguay al borde del colapso, pregonaron un día tras otro, tapa tras tapa, seminario tras seminario. El coro bien afinado, pedía exoneración de impuestos, generalizada claro, para los que tenían problemas y para los que no, para los pequeños y para los bien grandes, en realidad fundamentalmente para los bien grandes. También pedían, por supuesto, como siempre, rebaja salarial y ya.

El gobierno volvió a tomar un paquete de medidas, más de 29, para apoyar a los sectores productivos en problemas y para respaldar con la red de protección e inclusión reconstruida a los más débiles y vulnerables; esa red social de protección e inclusión social a la que ahora quieren pasarle la motosierra.

Ahora resulta que los que durante meses pregonaron la catástrofe inminente, dicen en las mismas páginas de El País y Búsqueda, que no, que no va a ocurrir. Pero claro, se debe a que «el mundo se está recuperando más rápido de lo previsto». Por supuesto, las medidas del gobierno, tampoco en esto tuvieron nada que ver.

Ahora comenzó el operativo de cuestionar también el punto más sólido del gobierno del Frente Amplio; el éxito de las políticas sociales en particular la disminución de la pobreza y la indigencia, la generación de puestos de trabajo dignos y con cobertura social, el incremento de la inversión en salud y educación.

No importa si hay que manipular las cifras, no importa si se dicen cosas que después la realidad demuestra que son falsas. Son completamente impunes, sencillamente después borran el tema del circuito mediático y a otra cosa.

El último ejemplo, rayano en lo absurdo, lo dio Búsqueda en su última edición, tras augurar la huída de las inversiones, acompañando sin decirlo, el planteo de Luis Alberto Lacalle, hecho precisamente en ese semanario, ahora reconocen que no hubo tal caída.

Pero sugieren que no fue por las medidas adoptadas por el gobierno del FA, según Búsqueda una de las causas para que las inversiones sigan llegando, es porque los inversores perciben la posibilidad de que gane el Partido Nacional.

Por ello no suena nada fuera de contexto ni exagerado el reclamo del presidente de la República, Tabaré Vázquez, realizado en la sede del PIT-CNT: «Hay que discutir sobre la realidad y no sobre entelequias».

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