Para la gente, vamos por más

Superadas las elecciones internas y confirmada la fórmula presidencial del Frente Amplio (José Mujica-Danilo Astori), la izquierda y el progresismo se han puesto en marcha con renovadas energías.

Crecientemente el estado de ánimo de los frenteamplistas va mejorando, al grado que los activos que Mujica y Astori convocaron en estos últimos días, se han transformado en verdaderos actos políticos a pesar de los fuertes fríos.

Hoy se puede afirmar que los dos líderes han crecido en prestigio y capacidad de convocatoria, permitiendo que el movimiento de uruguayos que quieren continuar recorriendo un camino de progreso comience a crecer y a ponerse a tono con el desafío que todos tenemos por delante: ganar un segundo gobierno del Frente Amplio, para ponerlo, una vez más, al servicio de las causas de los más necesitados.

En los pocos días que han transcurrido del 28 de julio a la fecha, ante la acción unitaria y firme de Mujica y Astori la dirigencia del Partido Nacional ha quedado sin respuesta, arrinconada y sin iniciativa. Es que la iniciativa quedó del lado del Frente Amplio, como no podía ser de otra manera.

Esta nueva situación tiene también mucho que ver con los errores en serie que viene cometido el doctor Luis Alberto Lacalle, quien ha colocado en un plano secundario a su compañero de fórmula, el doctor Jorge Larrañaga.

Dentro de los errores de Lacalle, hay que destacar lo mal que quedó ante la ciudadanía cuando dijo que los inversores tenían que esperar a que él fuera presidente para invertir. En ese solo acto quedó demostrado que Lacalle primero piensa en sus intereses personales y después en el país y su gente. Actitud muy similar a la que reiteradamente sostiene el senador Enrique Antía, un buen alumno del ex presidente de la República.

En este sentido recordemos que hace pocos días Antía se negó a acompañar al intendente Oscar de los Santos a España para fomentar la inversión en Maldonado y Punta del Este, anteponiendo sus intereses políticos individuales a las necesidades de los fernandinos, quienes saben bien que solo con inversiones, nacionales y extranjeras, seguiremos resolviendo el tema del trabajo en nuestro departamento.

Estas actitudes, las de Lacalle y Antía, muestran que para algunos ­la dirigencia del Partido Nacional­ están primeros sus intereses y después la necesaria atención de los problemas de los uruguayos y de nuestros vecinos.

Por todo esto ha llegado la hora de que en Maldonado nos pongamos las pilas, para que el Frente Amplio tenga un diálogo fraterno con todos los fernandinos, con la única intención de que se siga avanzando por el camino de los cambios y las realizaciones, como ha ocurrido con los gobiernos de Tabaré Vázquez y el «Flaco» de los Santos.

Vamos por más, pero vamos por más para la gente, por nuestros hijos y por los hijos de nuestros adversarios y no por intereses particulares que solo terminan favoreciendo a pequeños grupos de poder y no a las grandes mayorías.

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