Un Uruguay distinto
La Oficina de Planeamiento y Presupuesto presentó ayer el informe «Pobreza, Indigencia, Desigualdad 2004-2008″.
La novedad no estuvo esta vez en la cifra de disminución de la pobreza y de la indigencia, ya fuera de discusión y aceptadas por todos.
Durante el gobierno del Frente Amplio casi 400 mil compatriotas salieron de la pobreza y más de 60 mil de la indigencia absoluta.
Lo nuevo del informe presentado por la OPP tiene que ver con los motivos de que ello haya ocurrido.
Desde el Partido Nacional y también desde el Partido Colorado se señala que la reducción de la pobreza cosa que intentaron discutir pero ya no se debió, sólo y exclusivamente a la bonanza económica y el crecimiento que trajo aparejado, cuyo motivo a su vez, es sólo y exclusivamente, la buena coyuntura internacional que disfrutó el gobierno del Frente Amplio.
Pues bien, el estudio presentado ayer por la OPP analiza el impacto que tuvo el crecimiento económico en la reducción de la pobreza, pero también, el impacto que tuvo el conjunto de políticas sociales aplicado por el gobierno de Tabaré Vázquez.
El estudio analizó el impacto de estos dos factores en tres indicadores sociales claves: pobreza, indigencia y desigualdad económica.
Las conclusiones son muy reveladoras. La primera de ellas es que el crecimiento económico por sí sólo no disminuye la pobreza, mucho menos la indigencia y que puede incluso, aumentar la desigualdad económica.
«Sin la aplicación del conjunto de políticas sociales como la implementación del Plan de Asistencia a la Emergencia Social (Panes), el Plan de Equidad, las reformas de la Salud y Tributaria los índices de indigencia se hubieran mantenido o crecido, la desigualdad habría crecido y la pobreza habría disminuido a la mitad de lo que disminuyó», resumió ayer el director de la OPP, Enrique Rubio.
Para ser más precisos, de acuerdo al estudio, sin la aplicación de la batería de políticas sociales que implementó el gobierno del Frente Amplio y aún en un escenario de crecimiento como el que se dio, la pobreza se habría reducido a la mitad de lo que se redujo. Es decir, de los 400 mil uruguayos que salieron de la pobreza, sin las políticas sociales del FA, 200 mil seguirían siendo pobres.
La situación es más clara aún en cuanto a la indigencia. Sin las políticas del FA la indigencia se habría mantenido e incluso habría aumentado algún punto. Sin las políticas sociales del FA decenas de miles de uruguayos, aún con crecimiento económico, seguirían en la miseria absoluta.
En cuanto a la desigualdad económica, es decir, la concentración de la riqueza y el ingreso, el impacto hubiera sido peor aún.
La distribución del ingreso, el índice de desigualdad económica, empezó a variar por primera vez en décadas y se rompió la tendencia histórica hacia el aumento de la concentración de la riqueza.
Eso no tiene nada que ver con el crecimiento económico, por ejemplo durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle, y también durante el primero de Julio María Sanguinetti, el Uruguay creció, pero la desigualdad económica también creció: los ricos resultaron más ricos y los pobres más pobres.
El viejo cuento de que debía crecer la torta para después repartir, se demostró totalmente falso, la torta creció y se la comieron los mismos de siempre y cada vez en pedazos más grandes.
Eso empezó a cambiar, muy tenuemente aún, es cierto, en el gobierno del Frente Amplio.
Esto también lo demuestra el estudio de la OPP, sin las políticas sociales y redistributivas del Frente Amplio el crecimiento económico de este período hubiera generado más desigualdad económica y más concentración de la riqueza.
Son elementos claros y no admiten dos lecturas. Vale la pena tenerlo presente cuando algunos candidatos anuncian «motosierras» y otros pregonan la eliminación de los programas sociales.
Eso indefectiblemente significará más hambre, más pobreza y más desigualdad.
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