¡No perder la alegría!
Esa que desde su creación, allá por los 70, caracterizó al Frente Amplio. Con sus movilizaciones multitudinarias, multicolores, bañadas de pueblo, con música, con banderas de todos los sectores que lo componían.
Debería ser ejemplo para los meses próximos, la campaña electoral del 2004. Es decir invadir el país con los colores de la bandera de Otorgués. Dejar atrás los hechos acaecidos recientemente (elecciones internas), y de ellos saber sacar experiencia y lograr retomar el timón que nunca debimos haber dejado al garete. Y permitir que ocupen esos espacios los partidos tradicionales.
Esa mística que nos llevó a lograr el primer gobierno progresista en nuestro país. Y que para llegar a él hubo que transitar todo un camino prolongado, áspero, lleno de dificultades, con 12 años de dictadura, la cual nos golpeó con todas sus fuerzas, a todo aquello que se identificaba con reivindicaciones sociales, por lo tanto, al quitar esa arma fundamental para los pueblos, como es la democracia, no permitió que los partidos y grupos que habían logrado unirse en el ’71 en el FA, pudieran desarrollar sus actividades, ya que en su inmensa mayoría fueron reprimidas y expulsadas del terreno político, a pesar de una lucha denodada del pueblo, en inferioridad de condiciones.
Por lo tanto, si tanto costó arribar a este presente, con muchas vidas en el camino, familias enteras con secuelas múltiples de los años de horror, no debemos dejar pasar esta gran oportunidad para acentuar un programa de gobierno que comenzó en 2005, y que acordamos ahondar para colocar a nuestro país donde se merece.
Gobierno exitoso el de Tabaré, el de esta fuerza política heterogénea, que siempre, a través de sus 38 años de vida, se mostró unida más allá de matices que existieron, en sus formas para impulsar políticas de Estado. Con algunas diferencias en su bancada, mayoritaria en el Parlamento, pero en general ha sido monolítica, permitiendo homologar leyes precisas para desplegar, el Poder Ejecutivo, sus planes en bien del Uruguay.
Debemos hacer hincapié en permanecer con esa mayoría. Si el dibujo de las bancadas no es el mismo o semejante, el futuro gobierno tendrá dificultades para mover sus piezas en pos de mantener el crecimiento logrado en este período que finaliza.
Debemos, todos, alinearnos detrás de la fórmula presidencial del FA. Sin descanso, sin claudicaciones, dejando de lado todo aquello que nos lleve a desviarnos de la meta fundamental por la cual nuestros antecesores, que ya no están, y por la que venimos luchando tenazmente, desde hace décadas, y lograr en octubre, en primera vuelta, un éxito, con el cual permitiremos abordar temas que quedaron pendientes y extender las superaciones conquistadas en este primer quinquenio. ¡Que sea con alegría!
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