Redujimos la pobreza y la desigualdad al mismo tiempo
El jueves pasado asistí como integrante del Consejo Coordinador de Políticas Sociales a la conferencia de prensa presidida por la ministra de Desarrollo Social Marina Arismendi en la que se informó cuál había sido la evolución de la pobreza y la desigualdad en estos primeros cuatro años de gobierno.
Es muy importante difundir y hacer conocer estos resultados que, como dijo la propia ministra, por un lado nos enorgullecen porque pasamos de uno cada tres uruguayos pobres a uno de cada cinco, significando una mejora sustantiva, pero al mismo tiempo estas políticas nos comprometen a continuar ya que han posibilitado estos resultados, pues falta mucho camino por recorrer.
1) Los datos de la pobreza
Comencemos por el tema de pobreza.
La metodología más utilizada para el análisis de la pobreza es la línea del Ingreso porque permite comparar la pobreza según los diferentes tramos de edades, distribución geográfica y nivel socioeducativo.
Lo que hace esta metodología es definir un nivel de ingresos debajo del cual, las personas están en situación de pobreza.
La pobreza bajó en este gobierno 11,6% yendo de 31,9 a 20,3. Ello significó en número de personas, 383 mil, personas menos en situación de pobreza.
(Ver gráfico 1)
Pero es muy importante analizar los cambios en el nivel de pobreza en los sectores más vulnerables de la sociedad, en especial ver la pobreza infantil.
Recordemos que en 2004 cuando la pobreza era, como se ve en el gráfico 1 que ya mostramos, 31,86, la pobreza en los menores de 0 a 6 era de 56,47, mientras que en los mayores de 65 años era de 10,67. Y si bien los niveles de pobreza, en todos los tramos de edad, bajaron, es muy significativa la baja de la pobreza infantil.
El gráfico 2 muestra la caída de la pobreza infantil de casi 18 puntos en los menores de 0 a 6 años, lo que significa ni más ni menos que 60 mil niños menores de 6 años dejaron de encontrarse en situación de pobreza.
(Ver gráfico 2)
Y al mismo tiempo se evidencia que se cerró la brecha de pobreza entre el tramo 0 a 5 años y de 6 a 12 años, que ha sido histórico en el país.
2) Los datos de la desigualdad.
A efectos de analizar la desigualdad, se usa comúnmente un índice llamado Indice de Gini que sintetiza las diferencias de ingresos entre los sectores más ricos y los sectores más pobres desde el punto de vista de los ingresos.
Es un índice que sería 1 si toda la riqueza de la sociedad se concentrara en una sola persona (máxima concentración de los ingresos) y sería 0 si el ingreso se repartiera en partes iguales entre todos los ciudadanos (máxima desconcentración).
Como muestra el gráfico 3, la desigualdad hasta 2006 se mantenía constante en torno a 0,452, generándose una baja sustantiva del orden del 5%, llegando en 2008 a ser 0,424.
(Ver gráfico 3)
3) ¿Por qué pasó esto?
Es evidente que la baja de la pobreza y la baja de la desigualdad no suceden por mera generación espontánea, sino que son el resultado de una política activa del Estado que tuvo como objetivo reducir la pobreza y la desigualdad.
Si bien en muchas notas que hemos realizado he analizado las políticas de mejora de la calidad de vida de la gente, quisiera sintetizarlos aquí.
Por un lado estos cambios tienen que ver con los ingresos de las personas.
Tres hechos han generado un aumento de ingresos de los sectores de menores recursos:
(sum) el aumento salarial que si bien ha sido general, llegando a un 20% en valores reales en los 4 años, ha sido mucho mayor en los salarios más bajos, tanto en el sector público como especialmente en el sector privado a través del relevante aumento del salario mínimo (de 1.350 a 4.450), del salario rural, del salario del sector de trabajadoras domésticas y la regulación del trabajo de los tercerizados.
(sum) El aumento del empleo que ha hecho que muchos hogares accedan a empleos y por ende mejoren sus ingresos. No olvidemos que la baja de la tasa de desempleo no sólo fue en lo general llegando al 8%, sino también bajó las tasa de desempleo en el 20% más pobre de la población.
(sum) La rebaja de los impuestos ya que mientras con el IRP se pagaba impuesto desde 4.500 pesos, el mínimo del IRPF supera los 13 mil pesos y por ende el salario líquido de la mayoría de los trabajadores ha aumentado desde la reforma tributaria.
Por otro lado han aumentado las políticas sociales que mejoran el ingreso de los hogares en especial los de menores recursos. Entre ellas cabe destacar:
(sum) la reforma de la salud que ha posibilitado un aumento del acceso a la salud, en especial con impactos en los hogares con mayor presencia de niños y adolescentes, a partir del cambio de la reforma que posibilitó que, con el aporte de los padres, queden cubiertos los niños y adolescentes en el Seguro Nacional de Salud. Y han ingresado 450 mil hijos de trabajadores al Seguro Nacional de Salud.
(sum) Las Asignaciones Familiares (AFAM). Que han crecido en monto del orden de 300 a 700 pesos por hijo en edad escolar y 1.000 pesos si está en edad liceal. Al mismo tiempo se extendieron llegándose a otorgar hoy 600 mil asignaciones.
En síntesis: mayores ingresos, estabilidad laboral, reforma tributaria, reforma sanitaria y nueva red de protección social conforman el conjunto de medidas que, en un contexto de crecimiento económico, permitieron transformar el crecimiento en distribución del ingreso y con ello bajar, simultáneamente, la pobreza y la desigualdad.
Y este es el gran distintivo de nuestra reforma social, el que hayamos bajado la pobreza y la desigualdad al mismo tiempo. Y ello fue posible pues desarrollamos políticas de asistencia junto al desarrollo de políticas de ingresos y de reformas estructurales y entonces en lo inmediato se atacaban problemas urgentes y graves, mientras maduraban las reformas de fondo.
Por ello la pobreza bajó desde el principio y fue creciendo la importancia de su reducción, mientras que la reducción de la desigualdad se hizo esperar pero llegó en 2008 y volverá a estar con nosotros en el año 2009.
Y tengamos claro que transitar por reformar las propias estructuras de distribución, hace muy irreversible los cambios y fortalece la conciencia política de los que se benefician del cambio y los transforma en militantes por la defensa de las transformaciones.
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