México: observaciones electorales y más…
En la fría y tormentosa madrugada del 30 de junio partimos, junto a otros uruguayos, hacia ciudad de México, para participar en un Seminario Demócrata Cristiano y actuar como observadores en las elecciones federales, que renovaron 500 diputados el pasado 5 de julio.
¿Cómo encontraríamos el país del que partió la gripe A?
Viajábamos sin recuperar las fuerzas físicas ni las horas de sueño dejadas en la campaña y el desarrollo de nuestras elecciones internas, ¿cómo vencer la ansiedad de no disponer de los datos finales circuito por circuito? El largo viaje, escala mediante, fue dando la serenidad necesaria para asumir los cometidos de nuestra estadía en la tierra de los mariachis.
Dada nuestra actividad social y política y nuestra actuación en la Junta Departamental de Montevideo, el encuentro con diferentes situaciones geográficas, climas, historias, costumbres y formas de vida aumenta las comparaciones que siempre se realizan al llegar a otro país.
En este caso, la primera impresión fue la del aire caliente, lo complicado de los desplazamientos, pero también constatamos que existe un esfuerzo por mantener un tránsito vehicular «soportable», 9 millones de habitantes en el distrito federal, 22 en total en el Estado de México, más de 4 millones de vehículos circulando… Se aprecia un trabajo sostenido en reducir la polución que los mismos producen.
La limpieza de la ciudad es uno de los aspectos de los cuales nos traemos un envidiable ejemplo.
Quiero señalar que mucho se nos habló de la falta de seguridad, por suerte no vivimos situaciones desagradables, a no ser por algún taximetrista que quiso cobrar de más (un punto a favor de nuestro sistema con tarifas y marcadores).
Ya he puntualizado que no íbamos de turismo, fueron pocas las horas que pudimos dedicar a «conocer», «aprender», pero suficientes para quedarnos con la sensación y la convicción de que: ¡si se quiere se puede!
Se puede mantener la ciudad limpia, conservar su riqueza cultural, arquitectónica, proteger el patrimonio verde, ordenar el tránsito, ser amable con los extranjeros; estábamos visitando construcciones de más de 400 años, ¿cuántos en la ruinas aztecas?
Hay que felicitar las medidas de los gobernantes, pero también el «compromiso de los ciudadanos».
En lo estrictamente electoral, no me corresponde emitir opiniones sobre los resultados. Sí mencionar que a pesar de una gran inversión del IFE (Instituto Federal Electoral) para que las y los ciudadanos concurrieran a votar y lo hicieran «libremente», no se llegó al 50% de los habilitados.
Los partidos políticos y sus dirigentes deberán seguir trabajando en este aspecto y en las razones del ausentismo o del «voto nulo» (aclaremos que nada tuvo que ver la gripe A, «la gripa» como le dicen ellos, pues está controlada en este momento)
También deberán lograr una participación plena y «comprometida», ya que observamos algunos hechos reñidos con la ética e incidentes, que si bien no alteraron el resultado final, de todos modos existieron.
En cuanto a la propaganda nos asombró gratamente distinguir el símbolo de «reciclable» en la mayoría de la cartelería política, sus «pendones».
La legislación prevé el financiamiento de los partidos políticos, pero quiero insistir en el hecho de que siendo una población 15 veces mayor a la de Montevideo, no vimos el atropello a los espacios públicos y privados como lamentablemente hacemos en nuestro país, aquí también que nos quede a todos como reflexión, para los días que nos quedan de campañas en lo nacional y en lo departamental: ¡si se quiere se puede!
Es importante resaltar el hecho de que disponen de 30 días para retirar la propaganda.
Si no lo hacen los partidos políticos, lo harán las alcaldías y delegaciones a costo de los mismos.
Finalmente en esta breve reseña, no puedo omitir que México fue y sigue siendo la segunda patria o la patria por adopción para miles de uruguayas y uruguayos que encontraron allí el «refugio necesario» en la larga noche dictatorial que fragmentó al Uruguay. Entre ellos nuestro actual embajador el Dr. José Korzeniak (h) y su familia.
Llegue a todo el pueblo mexicano, un sentido reconocimiento por la solidaridad y la hospitalidad recibida en aquellos y en estos momentos.
¡Gracias México!
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