Razones de un aumento

Carlos Bouzas

Desde el viernes previo a Carnaval todos nos devanamos los sesos intentando explicarnos el intempestivo y enorme aumento que ha decretado el gobierno en los precios de los combustibles. Intentaré un aporte de mi parte.

Usted recuerda, posiblemente, que este tema es recurrente entre los que trato en estos contactos semanales con usted, a través de LA REPUBLICA. En la última oportunidad que lo hice (18/12/2000) advertí que desde hacía tres meses se estaban produciendo importantes rebajas en el precio internacional del petróleo crudo, y que era dable esperar –luego de sufrir cuatro aumentos al hilo en menos de un año, pretextándose siempre en el incremento de los precios internacionales– una rebaja de los precios internos.

A los pocos días, en oportunidad de proponer al futuro presidente del Directorio de Ancap, el Presidente de la República se refirió a la conveniencia de que se produjera esa baja. Días después, en su toma de posesión del cargo, el Sr. Jorge Sanguinetti marcó su «compromiso insoslayable» para que se produjera dicha rebaja. El siguiente movimiento en el tablero fue el hueso duro de roer de las vísperas de Carnaval.

Algunos analistas especularon con que la fecha fue elegida para que pasara inadvertida, en medio de un fin de semana largo. Una especie de acusación de nocturnidad y premeditación, dirían los cronistas policiales.

El señor ministro de Economía, en un gesto que lo distingue, salió públicamente a explicar las razones del aumento ante la Comisión Permanente del Poder Legislativo. Y dijo que una partecita se explica en problemas de costos y déficit de la empresa estatal Ancap; mientras que las otras dos partes, –las más grandes– se explican en el aumento del Impuesto Específico Interno (Imesi) que pagan los combustibles, más la necesidad del gobierno de que Ancap gane más para poderle reclamar veinticinco millones de dólares a fin de año. En definitiva, la mayor parte del aumento se justifica en las necesidades de la Tesorería Nacional, o voracidad fiscal, llámele como quiera.

Bien, me dirá usted. ¿Pero por qué en esa fecha?

Muy sencillo: a partir del 1º de marzo pasado rige el nuevo Presupuesto General de Sueldos y Gastos. En dicha ley se ha eliminado la facultad de que disponía el Poder Ejecutivo para decretar aumentos de impuestos escondidos en el incremento de las tarifas de Ancap, como nos tenían acostumbrados. A partir de esa fecha solamente se podrán aumentar los precios si se justifican por los precios internacionales del crudo, o los internos de la refinación; pero no para necesidades de Tesorería. Entonces, decretando el aumento antes del 1º de marzo, el gobierno no estaba obligado legalmente, todavía, para no contrabandear impuestos. De ahí que, aprovechó la última oportunidad que tenía para hacerlo, y los situó en un listón muy alto, que lo deja libre de problemas –en lo que a Imesi de combustibles se refiere– por todo su mandato. Es más: yo me animo a decirle que el nivel elegido y decretado es tan alto, que hasta se podrá dar el lujo de otorgarnos una rebaja de impuestos, cuando lo crea oportuno. ¿Me explico?

Los que somos futboleros habituales, tenemos cierta predisposición a juzgar severamente aquellos futbolistas que se lucen con una pirueta realizada en una parte del terreno de juego donde está la hinchada de su cuadro. Y decimos que no nos convencen los jugadores que juegan para la tribuna, sin importarles mayormente el rendimiento y los resultados del equipo. Que quiere que le diga. Me parece que esta característica es la impronta del gobierno que preside el Dr. Jorge Batlle.

* Militante del Frente Amplio

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