Cómo enfrentar el próximo gobierno
Cuando uno va a ver esos espectáculos de fuegos artificiales, disfruta de las luces de colores. Pero no es razonable pensar que se pregunte, en la oportunidad, si los encargados de encenderlos tienen problemas familiares o psicológicos, o de salud.
Pero en el caso de la fuerza política, luego de apagadas las luces de los fuegos de artificio, en relación al logro de la fórmula para octubre, es conveniente y necesario analizar los entretelones que rodearon los sucesos y que motivaron, al final, el lanzamiento de los cohetes de festejo (?). Porque, dejando las metáforas y entrando al tema de fondo, no sólo se trata de ganar el gobierno, sino de gobernar, y bien. Responder sabiamente a la sabia pregunta de : Ganar, ¿para qué?
Y es lo que ocurre en el momento después de haberse oficializado la fórmula Mujica-Astori. Ahora la campaña hacia el gobierno significa aunar esfuerzos, borrar sombras y errores, entusiasmar y convencer a militantes y votantes (de afuera del espectro frentista) para poder ganar.
Otro resultado significaría para el pueblo un retroceso impensable: el de la motosierra, por ejemplo, ya puesta en el tablero (la tala indiscriminada y devastadora, como si fueran campos de bajo índice Coneat…).
Y ya, antes de ganar, tener claro para qué se gana.
Es decir, gobernar buscando la mejora de la situación de los más infelices, una redistribución positiva de ingresos, aún no lograda, que lo permita; la superación de la pérdida del poder adquisitivo del salario (salario real), que se mantiene, luego de cinco presidencias, en dos tercios del que tenían los trabajadores en 1968, sin ser esa la panacea, entre mil cosas a superar.
Pero los antecedentes de lo ocurrido no se deben escamotear y sería malo, en base al voluntarismo de que terminó una etapa gris, y automáticamente, como por arte de magia, todo el humo gris que fue harto visible, se transformó en «humo blanco». Y que del enfrentamiento y la descalificación inoportuna y visible, también, por arte de magia, se pasa de la mueca impresa en fotos indestructibles a la fácil sonrisa.
Si no se analiza y se echan los porfiados hechos negativos debajo de la alfombra, como parece haberse hecho costumbre, desde un momento infeliz a la fecha, se cumple el sabio proverbio de que, aunque no se vean, se les empieza a oler mal…
Empecemos
1- Cuando se dio la necesidad de aceptar o no, sobre la situación de que, del pronunciamiento de ambos intervinientes, surgiera la posibilidad de ser uno de ellos vicepresidente, Mujica dijo que estaría en el lugar donde lo pusieran los frenteamplistas. Astori se negó a aceptar esa potencial decisión que lo llevaría a ser vice.
2- Cuando se pronunció el Congreso, Astori y sus acompañantes cuestionaron dicha decisión y no sólo eso, sino además el contenido (soberano de parte) del programa.
3- El mencionado grupo realizó una campaña esencialmente desleal, tratando a su «rival» interno y futuro compañero de ruta, cualquiera fuera el resultado de las internas, en términos descalificantes: «poco serio, gobierno atado con alambre, etcétera».
4- Cuando se pronunció el electorado de las internas, que no cambió cualitativamente, en forma sustancial lo resuelto en el Congreso, y se le brindó la posibilidad cierta (y electoralmente necesaria), otra vez, de ocupar la vice, puso condiciones draconianas (1), con un desenfoque tal de sentido común político que hubiera permitido suponer que estábamos en presencia del que había «ganado». El que piense que, automáticamente, todos estos porfiados hechos constatables, con un mínimo y objetivo análisis, han desaparecido y no van a tener alguna incidencia ni consecuencia en el futuro, son los mismos que han querido creer, como aquel ciego que no quiere ver, fuera de toda realidad, que no existió la puesta de «condiciones draconianas» por parte de Astori para aceptar acompañar a Mujica desde el cargo de vice. Aunque semánticamente, con mucha diplomacia y vaselina, se lo disfrace de planteos políticos (2.)
Felizmente fueron rechazadas y esperemos que no constituyan ningún antecedente. Pero sería terriblemente negativo desconocerlas. Mas allá de que Astori quedó sin espacio, en la oportunidad, para poder lograr lo que pretendía. Se podría haber llegado a momentos en que, personalmente, hubiera tenido que asumir su responsabilidad por lo actuado y haber tenido que salir a comunicar a los frenteamplistas, porque no había aceptado una candidatura que los compañeros le ofrecían, y que, basada en lo crudos números, era imprescindible como la salida menos onerosa. Ahora se verá qué muestra la realidad de los hechos inmediatos en materia de aportar al objetivo primario y principal de evitar que con el acceso de la derecha el país retrocediera a niveles que no deberíamos voluntariamente reproducir.
Pero después vendrá la «convivencia» de Mujica con Astori de vice. Yo aceptaría a Astori, ahora sí, ante estos hechos consumados, en ese rol, con la condición sine qua non de tenerlo, con su capacidad técnica, pero, jugando para el cuadro; siguiendo la táctica y estrategia que le marque el DT, que es la fuerza política.
Y nada de venir, después de resuelto, a comunicárselo a la fuerza política como hecho consumado, como aconteció en el caso del TIFA. Será una tarea imprescindible. Ubicar a la fuerza política en el lugar que legítimamente nunca debió haber abandonado. De control y decisión ante (y antes de) los actos de su gobierno. Primero, es cierto, dotándola de los mejores compañeros, para prestigiarla. Y actuando como lógico e indiscutido mandante decisor, en las «dudas» que se le puedan plantear al gobierno o a sus integrantes, en el impredecible devenir de los dinámicos hechos. De otra manera, la cosa va a andar mal. Y no van a alcanzar los fuegos artificiales que queramos prender, » pa’ engañar a la afición.»
1) Humo gris, Víctor Abelando, Brecha, 10/7/09, pag 2: Draconianas: muy exigentes. De Dracón, legislador griego.
(2) («No hubo condición alguna, sino planteos políticos que ayudaran al triunfo del FA» Reportaje de Julio Guillot a Eduardo Bonomi, LA REPUBLICA, 13/7/09, pag. 6
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