Nuestra batalla contra la gripe A
La gripe A ya ha causado más de 700 muertes en el mundo, en tanto que su propagación continúa, según ha señalado un portavoz de la Organización Mundial de la Salud. En nuestro país se está actuando con cautela y energía por parte del Ministerio de Salud Pública, lo que ha llevado a que el conjunto de la sociedad sienta que está respaldado por autoridades que saben lo que están haciendo.
Pero ante una pandemia no queda otra actitud que seguir trabajando en la prevención, lo que quiere decir que hay que seguir educando y respondiendo, como se ha hecho hasta ahora, ante posibles focos de inquietud psicológica.
Estar alertas y activos ante esta enfermedad no quiere decir que se vaya a montar un coro histérico. Pero hay que impedir que la población baje los brazos y la gane una suerte de resignación, más cuando estamos entrando en un período muy frío, como ocurrió ayer.
La gran batalla sigue estando en los medios de comunicación, que deben ponerse al servicio de las autoridades sanitarias, y en el sistema educativo, que requiere de docentes, padres y alumnos responsables e inteligentes.
También es saludable que nuestro país esté en contacto permanente con la más actualizada información internacional. En ese sentido es de destacar la inminente presencia en Uruguay de dos asesores de la Organización Panamericana de la Salud, lo que va a permitir evaluar las acciones que se están desarrollando en nuestro territorio, a la vez que permitirá conocer el desarrollo de la pandemia en la región y cómo reaccionan los distintos gobiernos.
Otro aspecto a considerar es el tema de la vacuna contra el H1N1 y el acceso que podremos tener a ella los países que no integramos el primer mundo.
Es necesario que Uruguay eleve su voz para que la vacuna pueda llegar sin costo o a un costo muy bajo para aquellos sectores de la población mundial carentes de recursos. Tarea nada sencilla. Por ejemplo, la farmacéutica Novartis se niega a distribuir vacunas gratuitamente entre las capas más pobres de la población mundial, pese a la petición formulada en esta línea por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Así lo declaró al diario «Financial Times» su consejero delegado, Daniel Vasella, quien señaló que el grupo farmacéutico suizo podría estudiar la posibilidad de reducir el coste de esas vacunas para los países de economías más deprimidas, pero no está dispuesto a su total gratuidad.
«Si uno pretende que la producción de vacunas sea sostenible, hay que crear incentivos financieros», indicó Vasella, según el cual deben ser los propios países en desarrollo o los países ricos con sus programas de ayuda los que paguen las vacunas.
Es de esperar que en este mundo individualista de hoy, surja una nueva solidaridad aunque más no sea para que el vecino no nos contagie. Y hoy el vecino, en este mundo globalizado, puede estar a decenas de miles de kilómetros y a pesar de ello estar muy cerca.
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