Se ensucia la cancha

La sugerencia, máxima o consejo de la jerarquía blanca a sus escribas es de no iniciar una guerra de agravios, ofensas o insultos. Salvo que nos ofendan, respondan con ideas y diferencias conceptuales programáticas». Y eso está bien. Pero hay un refrán que dice: «El averno está empedrado de buenas intenciones». Y eso, también es cierto. Y no porque los blancos hubiésemos agraviado a alguien. Es al revés.

Abundan ya «mariposas» impresas, volantes y discursos particulamente de la fórmula frenteamplista que comenzó no sólo a fastidiar u ofender, sino lisa y llanamente a romper esas buenas intenciones previstas. Comencemos. Hace miles de años los persas cuando elegían a los sátrapas, le dejaban el tesoro del reino abierto durante 24 horas. Se les autorizaba a llevarse lo que quisieran y en las cantidades razonables previstas en ese tiempo. Pero pasadas esas 24 horas si se constataba la falta de un «peso» o «maravedí» al que mataban era al sátrapa. O sea, se daba por hecho que no había gobierno donde «alguien» no se corrompiese y pudiera «meter la mano en la lata». Y esto no quiere decir que todo el gobierno de turno lo sea, o que el partido político ampare, proteja o se solidarice con el delincuente.

El Partido Nacional es justamente tildado de durísimo. Ejemplos los hay en el tiempo a montones con los infractores o traidores a los principios de honestidad impuesto nada menos que por Oribe, provenientes de sus filas cuando los hubo. Nunca de midió consecuencias y desconozco si en los demás partidos se lleve a cabo idéntico criterio. Pero deshonestos siempre hubo en todos los ámbitos políticos. Y comprobados, se combaten y sancionan. El señor Pepe Mujica cuando se refiere a la «honestidad» al igual que un inmundo panfleto que está «volando» en la ciudad mencionando el «marcado de vidrios de autos en el Banco de Seguros de entonces, que fue cierto, y que un director del organismo y otros jerarcas más fueron remitidos y procesados por el gobierno blanco, omiten estratégicamente mencionar a Bengoa, que hasta hoy, paradójicamente, ¡Danilo lo defiende!

Tampoco se dice nada, producto tal vez de una aguda «amnesia», de las responsabilidades de antiguos jerarcas del Cr. Bengoa, el intendente y senador actual como de la ministra y jefa inmediata del contador procesado, que ignoraban que los únicos casinos en el mundo que perdían eran los nuestros en manos del Cr. Bengoa.

Creo, ambos son indagados todavía. No sé si por acción de culpas responsables directas o por distracción o «bobera» que costó U$S 15:000.000 al país. Ni tampoco bastante parecido al de su jefe comunal. En los panfletos de marras, presuntamente frentistas, se menciona y por excepción tengo que dar el nombre porque así los señalan, a un señor Svetogorski en el gobierno de Lacalle. Ignoro si se dieron cuenta los autores frenteamplistas del libelo, pero es igual al de un Sr. Svetogorski que se le ha vinculado periodísticamente a un sonado affaire con un hermano del vicepresidente de la República.

¡No se «manquen» muchachos! Porque por añadidura, se trataba de negocios ambos de compra y venta de armamentos para la Policía.

¡Qué coincidencia! ¿No será el mismo personaje?

Por supuesto, todas presunciones, las de antes, las de ahora y las que vengan. Tampoco se condicen coherentemente los cargos del libelo mencionado, con la actitud del presidente Vázquez cuando visitó al Dr. Lacalle en su casa a pedirle consejos y a la salida declaró que fue un gran presidente y un gran gobierno el de los blancos. ¡Por favor, pónganse de acuerdo!

¡A confesión de parte, relevo de pruebas!

Tampoco mencionan nada con lo internacional. Muy dados estas «bases» frentistas a decir cualquier cosa, nos tupieron durante 70 años con el clásico «yanquis go home» ¿se acuerdan? Y hoy se abrazan no ya con Obama sino con Bush y su Condoleezza hasta hace un «tiempito» que eran bastante peores. Ni mencionan por supuesto a Pol Pot, Mao y sus purgas, Stalin y las suyas, Ceaucescu y Sra. y demás etcétera.

¡Vamos a parar acá!

No todos los blancos y los que no coinciden con el Frente, son malos y todos los frentachos son «castos y puros». Los blancos, no somos mansos. ¡Mujica lo sabe!

¡Es tradición del Partido ir pa’ delante! Pero somos conscientes de que no es buena cosa dar «manija» arrojando «nafta de avión» a la hoguera. Si se animan a prender fuego a El País, no seremos nosotros los que dejemos de recordar al humilde peón rural, «propietario de la tierra», Pascasio Báez, asesinado en una tatucera en la estancia Espartaco en Lavalleja, de manos y pies atados, con una inyección de pentotal.

¡Mayor vesania y asesinato repugnante a un inocente, imposible de recordar! Ningún hijo de Oribe ni de Saravia cometió jamás crimen semejante. Me resisto a creer que se quiera revitalizar la espiral de atentados como el del Tiro Suizo, prisiones de Molaguero y Ricardo Ferrés, asesinatos de los policías en el hospital Pedro Visca, la cobarde y alevosa ejecución de la guardia de la casa del Gral. Grafigna o la ejecución del florista Sr. Guidet de la calle Gral. Flores por el sólo hecho de ser instructor de tiro policial, y demás ejemplos afines. A los blancos, si nos mojan la oreja, vamos a responder.

Hay una anécdota muy vieja en la revolución del 97 del coronel Amilibia (vasco de origen). Al querer tomar en batalla un otero estratégico, muy bien defendido por los colorados con gran balacera, había dudas para el ataque. El vasco viejo tenía 84 años, montó en el tordillo y picando espuelas, lanzó la boina hacia la fusilería al grito de: «¡Hasta la boina!»

Por supuesto, lo mataron.

¡Pero se sacó el gusto y antes tomó el otero por blanco y también por vasco!

¡A los que quieran guerra, al igual que el coronel Amilibia, se la vamos a dar!

¡Palabra de blancos y porqué no, también de vasco!

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