Tierra o corrales
Reivindicamos la cartera de tierras para que volvamos a ocupar nuestro país, ser parte de él, porque hay tierras disponibles e improductivas, porque hay que democratizar el acceso a la tierra.
La cuestión es cómo organizamos la ocupación de nuestro territorio, cómo distribuimos a nuestra gente, lo principal será de forma natural atacando lo esencial en organización de la producción social y sus consecuencias.
La historia de nuestro país y del pueblo latinoamericano es una historia de inmigrantes, de seres expulsados de su tierra.
Hay que destacar que de todos los continentes, América es la que registra la menor densidad, o sea, sobra tierra para todos.
En contraposición pasamos 500 años de un lado para otro, siempre relegados y postergados, esto está impregnado por el modelo económico impuesto siempre por la metrópolis de turno, ese modelo es el modo como las clases dominantes organizan la producción y las relaciones sociales en esta sociedad.
Desde Colón hasta 1930, nuestras sociedades coloniales siguieron esas directrices y el papel de nuestro pueblo nativo, era de esclavo o mano de obra barata en minas, en grandes plantaciones explotando azúcar, cuero, café, carne, etc.
La crudeza y brutalidad de esa época llevó a la falta de mano de obra, entonces buscaron a otra parte de nuestro pueblo: millones de africanos traídos prisioneros del otro lado del Atlántico vendidos cual mercancía arrancados de su tierra. Más tarde fueron por la otra parte de nuestro pueblo, los pobres campesinos excluidos de Europa. Ya no había más lugar para ellos allá. El pobre siempre es un estorbo para el desarrollo. Otra vez sin tierras.
Desde 1930 a 1970, ese modelo cayó, las burguesías industriales derrotaron a las oligarquías rurales e implantaron un nuevo modelo en donde vivía el 80% de nuestro pueblo.
Casi todos los países pasaron a tener menos del 30% de su población en medio rural. Un éxodo. América Latina se urbanizó en 40 años, la misma proporción que Europa y EEUU lo hicieron en 250 años.
Inflar la ciudad de mano de obra barata fue el objetivo.
Este modelo no distribuyó riquezas, no sacó a nuestro pueblo de la pobreza y menos desarrolló a nuestro país.
Luego entró en crisis, también al igual que el modelo de abrir nuestro mercado y supeditarnos al capital financiero. El papel que nos brinda éste, es el de emigrar como siempre, España como destino para el Río de la Plata, Buenos Aires para los paraguayos y bolivianos, EEUU para los centroamericanos y millares se transforman en «mulas» para transportar drogas.
¿Para quienes han sido y son nuestras tierras entonces?
Fucvam dice, tierra es más que tierra. Tierra es ciudadanía. Tierra es poder. Tierra es cultura. Tierra es territorio. Tierra es afincamiento, dignidad, trabajo y futuro. Debemos dejar de ser animales que se desplazan de un corral a otro, al arbitrio de los «señores de las tierras».
Estos 5 años no alcanzaron para que la Dirección Nacional de Vivienda visualizara la necesidad de comprar tierras, democratizar su acceso con tierras fiscales en desuso o aquellas que no tendrían costos por sus deudas.
Esto estuvo ausente, no se invirtió siquiera en un terreno donde dar cabida a un quiosco, nada.
Todos deben comprometerse a nivel nacional como lo hizo Tabaré hace 19 años en la Plaza Lafone, otorgando cartera de tierras para Fucvam y todo grupo organizado. Esto merece reafirmarse en tiempos electorales y solo queda la pregunta, ¿lo que fue justicia hace 19 años, por qué no lo es hoy?, ¿por qué no se emula?
Unas cosas pasan y otras quedan, pero los que ya fueron son los que no ven el aumento del déficit habitacional y de tierras, sepamos que no se construyen casas en el aire ni tampoco con el pico como el hornero.
Hay que enfrentar al modelo como forma de evitar criminalizar las luchas por los mas básicos derechos que son por un lugar donde estar en este planeta.
Nuestra movilización que abarcó a cientos de jóvenes en todo el país, es porque éstos quieren afincarse en el entorno de los afectos de los suyos, vivir cerca de ellos, porque no quieren venir de empleadas domésticas a Montevideo, se organizan y resisten para no emigrar a la capital como mano de obra barata a vivir en algún asentamiento.
Profundizar los cambios también significa para nosotros, redireccionar gastos, en vez de gastar 1.000.000 de dólares en publicidad, invertirlos para que la juventud se quede en sus pagos. Por ello, apoyamos a Mujica, concientizando, organizando, movilizando para no seguir paseándonos de corral a corral.
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