Hijo de desaparecido
Hay noticias que golpean y duelen. Y nos dejan helados.
Helados por la muerte y el dolor.
Hace unos días falleció Oscar Gabriel Tassino, hijo de un detenido –desaparecido Oscar Tassino. De unos cuarenta y tantos años…
Los desaparecidos son mis hermanos y la muerte de uno de sus hijos es como si desapareciera un hijo político mío. Se le paró el corazón. Así de simple y de fuerte.
Nunca pudo saber el destino real de su padre, ya que fue detenido un 19 de julio de 1977 y según algún relato lo habrían asesinado y hecho desaparecer dos días después.
Treinta y dos años buscando saber la verdad, tener un lugar donde honrar sus restos.
Su madre y sus hermanos, sus hijos y otros nietos, sus tíos, hermanos de su padre, han vivido este calvario.
Durante y a la salida de la dictadura tomó la bandera de su padre, sus ideales y convicciones y se jugó entero por consolidar la democracia. Fue siempre fiel a su memoria.
Expresión de esa juventud generosa que siempre irrumpe caudalosa cuando se trata de luchar por la libertad.
Una sociedad debe encontrar los caminos para cicatrizar heridas, pero siempre sobre la base, del reconocimiento de los hechos y de la justicia, para que no se vuelvan a repetir.
«Hay huecos en las familias
vaciados de sangre
y esos desiertos que dejan el aire con contorno conocido
Por el que llora a mares la madre
en nombre de su cría…»
Por el que lloran a mares, viudas, hijos, hermanos y nietos…
El corazón de Gabriel Tassino no aguantó más y se fue a buscar a su padre. Por todos los Tassinos, más que nunca, Verdad y Justicia.
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