Creer o reventar
La fórmula presidencial del Partido Nacional no ha logrado que su discurso opositor se adhiera a la realidad. Un ejemplo de ello es el llamado, por cierto nada patriótico, del candidato Luis Alberto Lacalle a que los inversores extranjeros y nacionales suspendan sus inversiones hasta que el país defina si ganó el Frente Amplio o la alianza de los partidos conservadores, que están construyendo Lacalle y Pedro Bordaberry.
Un ejemplo de esta situación es que el martes en la noche, ante centenares de empresarios argentinos y uruguayos, el presidente Tabaré Vázquez demostró que hoy las inversiones son diez veces más que en los cinco años del gobierno del doctor Luis Alberto Lacalle.
Los datos concretos la realidad al desnudo fueron pasivamente aceptados por los doctores Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga, quienes estaban presentes en el Edificio Mercosur, mientras Vázquez hacía uso de la palabra.
Como si esto fuera poco, el empresario argentino Juan Carlos López Mena, propietario de Buquebus, afirmó que «uno de los logros más importantes del gobierno de Tabaré Vázquez ha sido la confiabilidad del país y la seguridad jurídica que ofrece a inversores nacionales y extranjeros».
Una vez más, entonces, tenemos que las críticas de la oposición a la gestión del primer gobierno progresista se disuelven como un terrón de azúcar cuando se compara lo realizado por el gobierno del Frente Amplio con las actuaciones de Luis Alberto Lacalle, Julio María Sanguinetti y Jorge Batlle.
Los porfiados datos de la realidad superan cualquier tipo de análisis. Vázquez sustentó su ponencia en una profusa base de datos económicos; en tal sentido dijo que «el ratio de la inversión, que fue históricamente bajo en términos del producto en los últimos años, cambió porque la inversión creció a una tasa de 14% promedio anual». En tal sentido, comentó que pasó de 14,4% del PBI en 2004 a 18,7% del PBI en 2008, «el ratio más alto de los últimos 25 años». Al mismo tiempo, acotó que la inversión privada «se expandió 76% entre 2004 y 2008, alentada por la estabilidad y confianza en las políticas macroeconómicas y en un marco de incentivos fiscales tendientes a favorecerlas».
Si bien la instalación de Botnia significó un papel «clave» en el desempeño de la inversión, sin considerar la misma, la recuperación fue «extraordinaria, de 49%». Vázquez dijo que el estímulo a la inversión fue encarado como «una política de Estado», y subrayó que el «buen clima de negocio se nutre de reglas claras que han caracterizado a Uruguay, como el respeto por los equilibrios macroeconómicos y los esfuerzos por lograr una verdadera estabilidad social».
En cuanto a la inversión extranjera directa, dijo, Uruguay ha experimentado un récord de crecimiento en los últimos cuatro años, pasando a ser la «quinta economía en América Latina en importancia en cuanto a los flujos de inversión extranjera directa, medida en términos de PBI».
En 2008 ingresaron inversiones por 2.050 millones de dólares, seis veces superior a 2004. En ese marco, el Presidente dijo que Botnia significa 14% del intercambio de la inversión directa entre 2005 y 2008.
Comparó que «en la década del 90 la inversión extranjera fue un promedio de 135 millones de dólares anuales; entre 2001 y 2004 el promedio anual subió a 350 millones de dólares; y en contraste con ese desempeño, durante este período, dejando de lado a Botnia, esa cifra creció a 1.240 millones anuales y, si se incluye a Botnia, la misma superó los 1.400 millones de dólares anuales».
Creer o reventar: al país le ha ido muy bien con el Frente Amplio.
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