EDITORIAL

Una macabra escuela de golpistas

En sus más de 58 años, la Escuela de las Américas –hoy Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad del Departamento de Defensa, con sede en Fort Benning, Georgia– ha entrenado a más de 61.000 soldados latinoamericanos en técnicas de contrainsurgencia, habilidades como francotiradores, comando y guerra psicológica, inteligencia militar, tácticas de interrogatorio y técnicas de interrogatorio, denuncian con certeza los pacifistas del Observatorio de la Escuela de las Américas que buscan su cierre desde principios de 1990.

Fue establecida en Panamá en 1946, y luego trasladada a Fort Benning, Georgia en 1984. El presidente de Panamá, Jorge Illueca, la describió como «la base más grande para la desestabilización en América Latina», y los principales medios de prensa la apodaron como «La Escuela de Asesinos». La historia apoya estas acusaciones, y el golpe de Estado en Honduras contra el presidente Zelaya la pone otra vez en primer plano. Los datos que brinda la organización que lucha a través de las vigilias y los ayunos, manifestaciones, y protestas no-violentas, no dejan dudas. Por allí pasaron los tristes «gorilas y traidores» de ayer y de hoy, como los definió el depuesto presidente Zelaya.

En 1975, el general Juan Melgar Castro graduado de la Escuela de las Américas se convirtió en el dictador militar de Honduras. Entre los años 1980-82 el régimen dictatorial de Honduras estuvo encabezado por otro graduado de la Escuela, Policarpo Paz García, quien intensificó la represión y el asesinato de la mano del Batallón 3-16, uno de los escuadrones de la muerte más temidos en toda Latinoamérica que fue fundado por los graduados hondureños de la Escuela de las Américas con ayuda de graduados argentinos, que tienen en su macabro haber a miles de desaparecidos.

El general Romeo Orlando Vásquez Velásquez quién está a cargo de las fuerzas armadas que secuestraron al presidente de Honduras, se graduó junto con otros jefes militares, en la tristemente célebre Escuela de las Américas (SOA) de Estados Unidos. De acuerdo con la base de datos compilada por el Observatorio de la Escuela de las Américas, con información obtenida del gobierno de Estados Unidos. El general Vázquez estudió al menos dos veces en la Escuela de las Américas, la primera en 1976 y la segunda en 1984.

El jefe de la Fuerza Aérea, general Luis Javier Prince Suazo, estudió en la Escuela de las Américas en 1996. La Fuerza Aérea ha tenido un protagonismo principal en la crisis de Honduras. Cuando el ejército se rehusó a distribuir las urnas para la encuesta de opinión sobre la reforma de la Constitución del presidente, éstas fueron guardadas en la base de la Fuerza Aérea, hasta que los ciudadanos acompañados por Zelaya las rescataron. Zelaya informó que después los soldados lo secuestraron, lo llevaron a la base de la Fuerza Aérea, donde lo pusieron en un avión y lo enviaron a Cosa Rica. Sin duda, el respeto a la democracia y a las instituciones no estaba en los programas que estudiaron los militares golpistas.

Otro general hondureño, Humberto Regalado Hernández, fue investido en la Escuela de las Américas en el Salón de la Fama. El Observatorio de la Escuela de las Américas precisa que se graduaba por cuarta vez. Como era obvio Regalado Hernández, como jefe de las Fuerzas Armadas, se negó a realizar acción alguna en contra de los militares implicados en el macabro escuadrón de la muerte Batallón 3-16.

El Observatorio de la Escuela de las Américas afirma que esta no es la primera vez que la SOA ha estado involucrada en los golpes en América Latina. «En abril de 2002, el gobierno del presidente Chávez elegido democráticamente fue derrocado por breve tiempo, y (los soldados) entrenados en la escuela de las Américas Efraín Vázquez Velasco, ex comandante del ejército, y el general Ramírez Poveda, fueron piezas claves en el intento de golpe», denuncia la organización defensora de los derechos humanos.

La Escuela de las Américas entrena a centenares de soldados cada año y el gobierno del presidente Obama debería cerrarla cuanto antes. «Una institución tan claramente por fuera de los valores americanos, debe ser cerrada sin vacilación», había señalado New York Times. En eso coincidimos, debe desaparecer la escuela de los golpistas.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje