Aplaudimos la independencia política de los movimientos sociales

El 17 de junio, el diario el «El País» cuestionó a Fucvam y al PIT-CNT por «meterse de lleno en la campaña electoral». Señala: «A impulso de la Federación Uruguaya de Cooperativas por Ayuda Mutua (Fucvam), la central sindical avaló una serie de movilizaciones entre el 13 y 20 de agosto, que tienen por objetivo repudiar las ‘políticas neoliberales’ de los años de la década del 90.»

Destaca que Fucvam ha declarado: «Esta movida es ‘contra’ el precandidato de Unidad Nacional, Luis Alberto Lacalle, cuyo gobierno (1990-1995) identifican con el ‘neoliberalismo’.» Señalan, también, que «el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT acordó ‘no personificar’ la protesta en Lacalle porque ‘no le hace bien’ a la central».

A su vez, el 28 de junio, el diario LA REPUBLICA publica una nota de Raúl Legnani en la que acusa a Fucvam de haber «cometido un grave error con la huelga de hambre instalada antes de las elecciones internas. Mucho más grave sería si esto se repite antes de las elecciones nacionales, lo que seguramente sólo termine favoreciendo a las conducciones derechistas de los partidos tradicionales ­Lacalle, Bordaberry­ y a sectores ultrarradicales expresados en Asamblea Popular y otros.»

¡Qué situación tan particular! Fucvam es identificada por «El País» como una enemiga del Partido Nacional al servicio del Frente Amplio; unos días después, alguien que se considera vocero del progresismo declara que esa organización, Fucvam, favorece a la derecha y a la ultraizquierda.

El primero cuestiona la «Operación Memoria» que impulsa Fucvam con el apoyo del PIT-CNT, FEUU, Onajspu y el Congreso del Pueblo. El segundo critica la huelga de hambre que realiza la Federación en reclamo de que se cumplan deberes elementales del gobierno, entre otras cosas un cronograma de escrituración para las cooperativas de la vieja reglamentación, mayor flexibilidad en la nueva reglamentación y la necesidad de un comité de crisis que realice un seguimiento de esta situación.

La esencia del error de ambos escribas es el desconocimiento profundo de la naturaleza, contenido, alcance y dinámica de funcionamiento de los movimientos sociales. Ignoran su naturaleza, esto es, que son pueblo autoorganizado, ignoran su contenido: luchar por la «pública felicidad». Ignoran su alcance: ser garantía de la democracia, como lo han demostrado hasta la saciedad. Ignoran que la legitimidad de este tipo de fuerzas sociales radica en la capacidad, eficiencia y eficacia para defender adecuadamente los intereses de sus miembros manteniendo su independencia respecto a los instrumentos de poder político y económico.

Si existiesen argumentos se puede cuestionar la validez y justicia de los planteos de Fucvam; pero no se le puede pedir a la Federación que adecue sus planteamientos a las necesidades políticas del partido de gobierno. De la misma forma que no se le puede pedir a Fucvam que se mantenga neutral respecto a las trayectorias y programas de los partidos que participan del proceso electoral.

Un movimiento social puede elegir a quién rechazar, incluso a quién apoyar ­aunque esto último requiere niveles de acuerdo interno que no son usuales­; lo que no debería hacer es supeditar su accionar a los intereses de sus referentes políticos.

Es interesante observar como ambos periodistas omiten analizar la responsabilidad que les cabe en estas situaciones a aquellos sectores que están defendiendo. ¿Cómo negar que en los noventa nuestro país estuvo gobernado por partidos que impulsaron las medidas del «consenso» neoliberal? ¿Acaso se puede obviar que al interior del actual gobierno existe una disputa que se ha expresado, entre otros aspectos, en las políticas de vivienda? ¿Acaso este conflicto no esta reflejando que existen sectores dentro del gobierno con concepciones mercantilistas y tecnocráticas? ¿Acaso no se les debería exigir sensibilidad social y política a las autoridades de gobierno?

No vamos a discutir con «El País» acerca del neoliberalismo, pero sí creemos necesario aportarle elementos a los lectores de LA REPUBLICA para ayudarles a entender cuáles eran y son los reclamos de Fucvam al momento de las referidas publicaciones.

1. Después de esperar seis años se puso en funcionamiento una nueva reglamentación que se implementa sin tomar en cuenta las características de las organizaciones sobre las cuales se aplica y la situación de injusticia a que las mismas han sido sometidas hasta el momento. El resultado es nuevamente la postergación.

2. Hay 19 cooperativas de la vieja reglamentación en condiciones de escriturar y no se realiza la escritura por problemas relacionados a la burocracia del Estado.

3. Fucvam tiene un convenio firmado en octubre de 2008 que regulariza los pagos de las cooperativas del Mvotma, que aún no se ha puesto en funcionamiento. Según la Agencia Nacional de Vivienda, porque carecen de personal para hacerlo.

Frente a toda esta problemática Fucvam planteó (3-06-09) la posibilidad de crear un «comité de crisis» que exprese, represente y ejecute la voluntad política de resolver los problemas anteriormente señalados y aquellos derivados de situaciones de tenencia irregular de los terrenos.

Después de 13 días de huelga de hambre, el viernes pasado Fucvam llega a un acuerdo con el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, que comenzará a aplicarse a partir del 6 de julio.

Ante esta situación reafirmamos nuestra solidaridad con las luchas de los movimientos sociales, saludamos el acuerdo realizado, lamentablemente tardío, que demuestra la justicia de los reclamos de Fucvam y reclamamos, como mínimo, prudencia a quienes pretender deslegitimar las acciones reivindicativas y programáticas del movimiento popular.

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