Las inversiones
El gobierno de izquierda del Frente Amplio ha tenido un muy buen desempeño en varios terrenos: en la atención de la emergencia social, la universalización de derechos básicos como la educación y la salud, la multiplicación por dos del presupuesto de salud y por tres el de educación son algunas muestras de ello.
En el mismo sentido abona la instalación de los Consejos de Salarios, la inclusión en ellos por primera vez en la historia de las trabajadoras domésticas y los trabajadores rurales y el aumento de las jubilaciones y pensiones.
Se ha logrado el saneamiento y la orientación hacia la producción y el consumo de las familias, del Banco de la República que a diferencia de anteriores gobiernos da ganancias y de la Corporación Nacional para el Desarrollo, que estaba casi fundida por inversiones ruinosas en salvatajes de bancos y en empresas fundidas.
Todo ello es relevante, pero dada la coyuntura y algunas declaraciones, hoy es central al análisis señalar que ha tenido un muy buen desempeño en un terreno en que la derecha política, empresarial y mediática auguró caos, catástrofe y derrumbe: la macroeconomía y la captación de inversiones.
En lo que va del gobierno del Frente Amplio, presidido por Tabaré Vázquez, el Uruguay ha recibido, tanto medido en montos absolutos como en porcentaje del PBI, los niveles más altos de inversión de su historia.
Esa tendencia, según muestran los números revelados hasta mayo de este año, se ha mantenido e incluso ha crecido con respecto a 2008, a pesar del impacto de la crisis financiera internacional que ha generado retracción en las inversiones a nivel mundial.
Una muestra de ello son los importantes proyectos de inversión en riego, producción de pasturas e infraestructura de granos, aprobados el lunes pasado en el Consejo de Ministros. El avanzado estado de concreción de la inversión que realiza la portuguesa Portucel, que sería, con sus más de 4 mil millones de dólares la inversión más importante de la historia del país. Incluso los positivos resultados de la Ronda Uruguay, convocada por Ancap, en la que tres importantes petroleras, Petrobras, Repsol YPF y una empresa portuguesa ofertaron para buscar hidrocarburos en el mar territorial de nuestro país.
Esta situación no es casualidad, es fruto de un trabajo responsable, cuidadoso y profesional del gobierno y también de sectores empresariales del Uruguay, de las garantías de estabilidad política, jurídica y social que brinda este gobierno, y también, hay que decirlo, de la decidida y reconocida lucha contra la corrupción.
Los inversores valoran altamente los resultados lo indican, y ponderan al tomar sus decisiones las políticas de equidad social, de inclusión, de capacitación de recursos humanos, los proyectos de mediano y largo plazo.
También valoran los planes y compromisos de inversión pública que acompañan las inversiones privadas, en obras de infraestructura, en redes de transporte, de innovación tecnológica.
Este gobierno ha dado seguridades, en las palabras y los hechos, de mantener la inversión social y también la destinada a obras públicas, claves a pesar del impacto de la crisis.
Por todo ello, llaman profundamente la atención, por el tono y por el contenido, las afirmaciones del precandidato presidencial del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, quien por dos veces recomendó a los inversores esperar hasta diciembre para ejecutar sus proyectos o decidir sobre ellos.
Es muy delicado lanzar una convocatoria así en cualquier momento, y más aún en medio de una crisis internacional, cuando el esfuerzo por mantener la actividad económica, es decir, el trabajo, el salario y la actividad empresarial, es enorme.
¿Será un mensaje a los inversores extranjeros para cercar al gobierno y sacar rédito electoral? ¿Será un mensaje a los empresarios nacionales para frenar la actividad económica y golpear políticamente al Frente Amplio?
Hasta ahora son preguntas sin respuesta. En todo caso el FA y su gobierno han mostrado con claridad una política seria y responsable para atraer inversiones y para fomentar el crecimiento productivo del país a través, también, de la inversión pública.
Nos parece sinceramente, que lejos de estas chicanas electorales, peligrosas por cierto, los inversores extranjeros y nacionales estarían más interesados en saber qué haría el doctor Lacalle en cuanto a inversión pública: ¿la reduciría o la mantendría? ¿Qué hará con los programas sociales de equidad que generan estabilidad social? ¿Qué hará con todos los avances en cuanto a la lucha contra la corrupción y el lavado de dinero?
Parecen ser preguntas más relevantes para los inversores y para los uruguayos todos.
Mientras tanto, lo saludable sería que las inversiones siguieran llegando, al margen de las elecciones y del color del gobierno, por el trabajo y la vida de los todos uruguayos, más allá de su color político.
Compartí tu opinión con toda la comunidad