Mujica ­ Astori y un Frente que luche por la vida

Pasó lo más difícil para algunos, pero por lo que teníamos que pasar. Porque los dos tenían el derecho de expresarse, de proponer, de ponerse a disposición para que la ciudadanía eligiese. Para que nadie se quedara con la espina de una fórmula salida de una negociación entre cuatro paredes.

Esto fue limpio, a cara descubierta, donde ambos mostraron su estilo, su forma de pensar y de actuar. Ambos son necesarios y complementarios en esta gran tarea que serán los próximos 5 años. Ambos, representativos de grandes sectores de nuestra población en cuanto a forma de ver y encarar las cosas, dentro de un mismo enfoque frenteamplista. ¿Podía haber sido Astori- Mujica? Sin ningún inconveniente. Ambos son dos grandes frenteamplistas y tienen muy claro que antes que el interés personal está el colectivo, por lo que si hubiese sido al revés la fórmula no hubiera habido ningín problema. Pueden complementarse perfectamente, se van a enriquecer mutuamente porque son diferentes y eso servirá para enriquecer el nuevo gobierno y al propio Frente Amplio.

Y si tienen que discutir lo van a hacer con toda intensidad, sin miedo, buscando con todas sus fuerzas la mejor solución para el país, para la ciudadanía, para el Frente Amplio. Y lo van a hacer con todo el respeto mutuo que se tienen. Conscientes de todo lo que el Frente necesita al otro. Conscientes de todo lo que aporta el otro. Con fraternidad, con conciencia de la responsabilidad con la que los hemos honrado. Conscientes de lo que le ha costado al Frente llegar hasta aquí. Conscientes de todo lo que muchísima gente necesita del próximo gobierno. Habiendo recorrido el país, habiendo recibido el abrazo, el beso, la esperanza de tantos miles de hombres y mujeres de cada rincón, ¿alguien puede dudar de que juntos harán una gran tarea?

Por supuesto que ellos dos solos no podrán. Desde ahora todos los demás tendremos que aportar nuestro esfuerzo para armar un gran colectivo militante. No sólo para ganar las elecciones, sino para colaborar activamente durante los cinco próximos años en todas las tareas donde un pueblo organizado puede ser útil: para terminar con la miseria, para terminar con la marginación, para reeducar y reinsertar a todos los presos que se pueda, para luchar frontalmente contra la pasta base y ayudar a que los jóvenes adictos se salven. Hay un millón de cosas para hacer.

Estos próximos cinco años, desde ahora, nos tienen que tener al pie de cañón junto a todos los uruguayos dispuestos, no importa a quién hayan votado en octubre. Una de las principales transformaciones del próximo gobierno debe ser ayudar a transformar la comodidad, el dejarse estar, el dejar todo en mano de los gobernantes, que son características de muchos uruguayos. La lucha, el trabajo, la solidaridad, el compañerismo, no sólo son necesarios para ayudar a los demás, sino para mejorar nuestra propia vida. Cambiar la vida no sólo es mejorar las condiciones materiales, sino a través de los hechos forjar un espíritu pleno, donde el principal estímulo sea las ganas de vivir en un país que no se resigna, que lucha con amor y pujanza por su sociedad. Forjemos entre todos una transformación integral, plena, del ser humano y de nuestra sociedad.

El Frente es la esperanza transformadora. Pero sólo con ellos dos no alcanza. Ni tiene sentido.

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