VI cumbre del ALBA-TCP
Los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBATCP), reunidos el pasado 24 y 25 de junio, en la ciudad de Maracay, Estado Aragua, República Bolivariana de Venezuela, durante de la VI Cumbre Extraordinaria, tomaron decisiones de mucha trascendencia, de las cuales, en esta oportunidad, rescataremos cuatro.
En primer lugar, el mecanismo de integración ALBA-TCP sigue creciendo de forma acelerada. Ahora, se incorporaron como miembros plenos, por Sudamérica, la República del Ecuador al ALBA-TCP y por el Caribe, los pueblos de San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda. Asistieron como invitados representantes de los gobiernos de la República del Paraguay y Grenada.
En segundo lugar, en el proceso de avance, los jefes de Estados y de Gobierno decidieron que, a partir de esta VI Cumbre, el ALBA – TCP se denominará «Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra AméricaTratado de Comercio de los Pueblos» (ALBATCP) en el entendido de que su crecimiento y fortalecimiento político la constituye en una fuerza real y efectiva. Ya no se trata de una alternativa frente al Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA), porque este proyecto societal simplemente feneció.
En tercer lugar, en esta VI Cumbre se trató lo relacionado con la crisis capitalista actual, destacándose que esta no puede ser sólo financiera, más bien se considera «que es el resultado de la acumulación de serios problemas estructurales y sistémicos que van más allá del fracaso en la conducción de la política monetaria y la regulación del sector financiero». En este sentido, «expresaron que el apoyo que están implementando los países desarrollados a los grandes bancos aumenta la centralización del capital del sector financiero en manos de pequeños grupos, lo que dificulta el control y regulación de los gobiernos hacia ese sector». Señalaron a los bancos centrales de esos países «como responsables en el desarrollo de esta crisis económica global, y destacaron su falta de efectividad para responder a las vulnerabilidades e impactos».
Frente a esa situación, levantaron, como necesidad, la construcción «de una nueva arquitectura financiera regional», que contemple el diseño de «instrumentos financieros útiles para la economía real, que pongan freno a las prácticas especulativas, y generen un entorno estable y seguro para la consolidación de una zona de complementación económica del ALBA-TCP».
En esta misma materia, «enfatizaron que la solución duradera y sostenible a la crisis actual, debe partir del reconocimiento de la necesidad de pasar a un nuevo paradigma de desarrollo económico, que ponga al ser humano como centro de sus preocupaciones».
Casualmente y en el contexto de la realización de esta Cumbre, un nuevo zarpazo contra la democracia se expresó de nuevo en América Latina, en este caso concreto contra el presidente hondureño José Manuel Zelaya Rosales, ante lo cual los gobiernos de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra AméricaTratado de Comercio de los Pueblos (ALBA – TCP), se expresaron contundentemente y manifestaron no sólo su firme respaldo al presidente de ese país centroamericano «en sus justas y decididas acciones por defender el derecho del pueblo hondureño a expresar su voluntad soberana y a impulsar un proceso de transformación social en el marco de la institucionalidad democrática», sino que anunciaron la plena disposición a movilizarse, «junto al digno pueblo hondureño, ante cualquier intento de la oligarquía de quebrantar el orden constitucional y democrático de esa hermana República centroamericana».
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