La ambivalencia israelí en la crisis de Irán
La así llamada «revolución verde» que estalló en Irán es seguida por los israelíes con un interés que va más allá de lo noticioso. Si bien el tema fue durante muchos días el primero a tratar en todos los informativos centrales y ocupó gran cantidad de páginas en la prensa local, ello se debe no sólo a lo poco común de los sucesos en la República Islámica. Para Israel, el desenlace de la crisis no será algo que atañe simplemente «a otros», sino un tema que puede afectar su propia seguridad.
Para comprenderlo, basta con recordar, ante todo, que el Presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, ha llamado a la destrucción de Israel y no pierde oportunidad de referirse a Israel en términos sumamente duros, dejando bien en claro que no discrepa con tal o cual política de gobiernos israelíes, sino con la existencia misma del Estado judío.
Con esto de fondo, no sorprende en absoluto la declaración formulada por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, sobre el tema. Al preguntársele en el periódico alemán «Bild» si la eventual victoria de Hossein Mussawi en Irán sería una buena noticia para Israel, respondió categóricamente: «Buena noticia sería un régimen que deja de reprimir disidentes, de apoyar al terrorismo y de desarrollar poderío nuclear». El premier israelí recalcó en repetidas ocasiones que el peligro que emana de Irán es la abierta amenaza del fundamentalismo islámico combinado con el poderío atómico que busca.
Ahmadinejad es el exponente más abierto y evidente de este «peligro», de lo cual podría deducirse que el sueño de Israel es que la cruenta pulseada actual la gane quien le desafía, Mussawi.
Pero no es casualidad que en las declaraciones públicas sobre el tema, nadie en la cúpula israelí se haya expresado en favor de Mussawi como alternativa a Ahmadinejad. Es que aquí recuerdan el pasado de Mussawi, ex Premier de Irán, como gobernante represor, simpatizante cercano de los Ayatolás y por cierto no la figura de reformista, liberal y moderado con que se lo suele presentar hoy. Esto queda conectado con lo que dijo hace pocos días el canciller de Israel, Avigdor Liberman, al señalar que el problema de Israel no es Ahmadinejad, sino «el régimen demente de la República Islámica de Irán».
En cuanto al propio Ahmadinejad, aunque pueda parecer extraño, no todo es negativo a ojos de Israel. Fuentes políticas y de seguridad opinaron últimamente, sin identificarse, que de hecho, el que el presidente iraní sea tan abiertamente hostil a Israel «ayuda» a que el mundo comprenda la dimensión del peligro.
Nos lo ha dicho abiertamente el ex jefe del Mossad, Efraim Halevy. «Su hosilidad contra Israel es tan abierta y aguda que no habría que hacer gran esfuerzo para convencer a los países del mundo que Iràn tiene en serio la intención de atacar a Israel cuando pueda», declaró. Y al comentarle que eso no parece haber ayudado demasiado en la adopción de medidas contra Irán, agregó: «Yo creo que eso sí unió al mundo respecto a la conciencia sobre el peligro de Irán. Puede que haya discrepancias entre Israel y otros países respecto a cómo hay que proceder pero no hay dudas fuera de Israel de que el peligro es real».
Sin embargo, frente a la necesidad de lidiar con el problema de un Irán extremista que obtenga poderío atómico, está el problema del terrorismo apoyado ampliamente por Irán. Aquí no se trata de un peligro futuro sino de algo que se siente ya ahora en el terreno, desde hace años.
Especialmente elocuente al respecto fue el analista Abdel Rahman Rashed, en una nota de opinión en el periódico «A-Sharq Al-Awsat», publicado en Londres. «Es natural que Hamas, Jihad Islámico y otros grupos pro iraníes estén ahora con miedo, dado que su existencia depende únicamente del régimen radical en Irán.».
Funcionarios de la Autoridad Palestina en Ramallah dijeron a la prensa local que el desmoronamiento del régimen actual en Irán «tendría un impacto positivo» sobre la situación en los territorios palestinos. «Los líderes de Hamas estarán seguramente en pánico, ya que sin el apoyo de Irán, Hamas no habría podido lanzar el golpe en la Franja de Gaza hace tres años», dijo un asesor del Presidente Abbas, según una cita en «The Jerusalem Post».
La gran pregunta de fondo es si acaso este apoyo directo al terrorismo desaparecería en caso de dejar Ahmadinejad la presidencia . Mussawi será más liberal en temas internos de la república islámica, pero Israel no lo ve en absoluto como un demócrata que traerá la paz. El analista de seguridad del matutino israelí «Haaretz», Amos Harel, lo explicó bien: «Esto no es una lucha entre los hijos de la luz y los hijos de la oscuridad».
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