La liviandad de un presidente ruralista

Escrito por: Por Doreen Javier Ibarra - Diputado. Secretario General del Frente Izquierda de Liberación

Viernes 26 de junio de 2009 | 4:37
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Las palabras del Presidente de la Federación Rural, Octacilio Echenagusía, en el 92º Congreso de la Federación Rural, en Mercedes, no fueron sólo referidas a temas gremiales sino que incursionó en asuntos políticos y sociales. Dicha alocución originó una serie de inquietudes: primero, dentro de las propias filas agropecuarias; segundo, en el seno del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca; tercero, en amplios sectores de la sociedad donde se incluyen ciudadanos, medios de comunicación y analistas especializados; cuarto, en la propia presidencia de la República, en forma conjunta con su Gabinete Ministerial y por último, en la Mesa Política Nacional del Frente Amplio, que emitió una severa Declaración, rechazando el contenido del discurso, en particular de la implementación de los Planes de Emergencia y de Equidad como asimismo, el programa educacional que se está instrumentando, a través del Plan Ceibal.

Es notoria la similitud que existe con los diversos discursos de los partidos tradicionales, en especial del Partido Nacional que, como el presidente de la Federación Rural cuestiona la aplicación del Plan de Equidad, que al decir del señor Echenagusía “No podemos fomentar el ocio y la vagancia”. Me temo que ésta como otras coincidencias no son casuales, sino que responden a una concepción política y social idéntica. Incursionó también en cómo se debe educar a los niños y jóvenes y manifestó cierto cuestionamiento hacia la forma de implementar el Plan Ceibal. Todos los uruguayos aspiramos y trabajamos para que los niños y jóvenes tengan una mejor educación. Es el desvelo de los padres, de la sociedad, pero también de los docentes que hacen los mayores esfuerzos, aún en los rincones más remotos de nuestra campaña, para educar e inculcar valores morales y éticos. Lo que no se entiende, por parte de minorías egoístas, es que simultáneamente a educar, con los preceptos varelianos, hay que brindarles protección y dignidad a todos los niños y jóvenes y a su entorno social, para que en el día de mañana sean hombres y mujeres de bien. Por eso el Plan Ceibal, por ello nuestro objetivo es instalar un mayor número de escuelas de tiempo completo, por ello nuestro anhelo es que se elimine la discriminación, que hace que los hijos de los sectores pudientes tengan la posibilidad de recibir una educación selectiva y muchas veces terciaria, en contraposición a los hijos de los pobres, incluyo a los peones de estancia, que tienen dificultades para educarse y poder acceder a una carrera terciaria o técnica o un empleo con remuneraciones decorosas.

Los dirigentes de los partidos tradicionales que cuestionan las tareas sociales que lleva a cabo el gobierno, no hacen otra cosa que utilizar la campaña electoral para tergiversar. El objetivo de ellos es desfigurar y desinformar, para llevar agua a su molino. Pero debemos ser más exigentes con quienes representan a gremios históricos, como la Federación Rural, el vocero debería ser más objetivo y saber que ya algunos planes sociales caducaron o finalizaron en diciembre de 2007, me refiero a la partida denominada “Ingreso Ciudadano”, del Panes.

El Panes se aplicó en una situación de extrema emergencia, donde había una falta de datos absolutos en cuanto a cómo ubicar los bolsones de pobreza y los ciudadanos en situación de indigencia. Fue un programa provisorio, al cual el gobierno recurrió mientras se lograba culminar el relevamiento y la evaluación, que permitiera avanzar hacia el “Plan de Equidad”. No voy a desarrollar lo que es el “Plan de Equidad”, allí se exigen contraprestaciones que aseguran que las partidas asignadas se distribuyan con justicia, equidad y responsabilidad. Eso significa democratizar el Estado, el dar participación a la sociedad agropecuaria en forma directa, para que realicen sus demandas y planteen sus inquietudes a nivel de los productores rurales de cada departamento. Hace pocas horas nos informamos que a través del Programa Ganadero el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca está concediendo subsidios a más de 3.300 productores, para adaptarse a nuevas tecnologías, mejorar la gestión y adquirir y utilizar bienes en forma conjunta entre varios productores. Los planes de dicho Programa significarán erogaciones por 7 millones de dólares, con contrapartida estatal de fondos del BID. Quizás esto tampoco lo sepa el Presidente de la Federación Rural. El país, la agropecuaria necesita el aporte de todos, del Estado, pero también del conjunto de la sociedad. Cuando el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca propició la construcción de “tajamares” en todo el país, para prevenir las consecuencias de la sequía por el cambio climático, la mayoría de los directamente interesados en el tema desconocieron esa propuesta, con las lamentables consecuencias para el mantenimiento del ganado. El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca se abocó a ello, paliando en gran parte dichas consecuencias, construyendo centenares y centenares de pozos en todo el país para mitigar la falta de agua. Igual pasó con el suministro de alimento para el ganado, que fue rápidamente importado y distribuido a los pequeños y medianos productores, con la invalorable colaboración de ellos mismos. Son innumerables las resoluciones positivas que ha adoptado el Ministerio, quien no vea esas realidades significa que está actuando con anteojeras, que no le hace bien a la comunidad y al sector agropecuario.

Esperemos que el Presidente de la Federación Rural, en el futuro, deje de actuar de forma electoralista, los productores agropecuarios, sin duda en su gran mayoría, no estarán de acuerdo con esa imprudencia y liviandad.

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