Pasado de Mujica a favor del Uruguay
Tema socialmente provocativo es sin dudas la Umbanda y la política, aunque no es novedad que la religión se avenga a la política partidaria. El Partido Demócrata Cristiano de bases católicas hoy en el gobierno con el ministro de Turismo y luego de idas y venidas del FA, existe desde que existe el mundo frenteamplista. Nadie hace alharaca por esto. Tanto que el PDC una vez hasta prestó el lema a la fuerza de izquierda. Sin embargo, los macumberos siempre somos noticia y más si se nos ocurre expresarnos políticamente. La idea de fenómeno, morbo endémico, de lo distinto para mal, sobrevuela en forma constante. Convivimos con eso y tratamos de sacarle provecho, ya que proliferan prejuicios por desconocimiento. Entonces, bienvenida la prensa aunque todavía no nos comprendan cabalmente. Son sumamente interesantes tales desafíos hoy centrados en saber por qué los afroamerindios del grupo Atabaque apoyamos la candidatura de José Mujica a la Presidencia.
Parece natural que una opción partidaria marxista cobije a un sector religioso cristiano y ni se acuerdan del asunto del «opio de los pueblos». Basta que una mae o un pai se expresen públicamente frentistas para que surjan cuestionamientos. Marx refería a confesiones dominantes al servicio del poder opresor que adormecían las necesidades de la gente para que no protestaran. La fe proveniente de las poblaciones originarias entre ellas Umbanda y los cultos afro es esencialmente libertaria y predica el reencuentro con uno mismo a través del ancestro espiritual, por lo tanto, es una reivindicación cultural de identidad y resistencia que reclama un espacio de igualdad. La creencia en un Ser Superior y en la Naturaleza no es concebida como elemento de alienación, sino como energía para la vida solidaria, única forma de generar condiciones de supervivencia y desarrollo. No profesamos sufrir acá para estar mejor más allá. Creemos en el profundo derecho humano a la búsqueda de la felicidad en el presente.
Nos preguntó una joven periodista radial hablando de Mujica: «¿Pesa su pasado?» El pasado guerrillero del Pepe es entrega, lucha social y cuenta para bien, porque «dejar el cuero en la estaca» no es para muchos. Es pasado, como dijo él ante la misma pregunta en Televisión Nacional: «No me pesa. Lacalle dijo que hay que mirar para delante y estoy de acuerdo con él. Para qué detenernos en algo que pasó. Y si vamos a hablar del pasado vamos a hablar del pasado de todos, no sólo del mío. Hay que luchar porque la gente viva lo mejor posible. Eso es lo que importa. Al final del camino me queda el haber dado todo por la causa, más no di porque más no tenía».
¡Parecería tan fácil entender que si todos no estamos bien todos no estamos bien y por algún lado explota el fusible! Esta inseguridad que hoy teatralizan en campaña electoral, no se gestó en cuatro años y medio de Frente Amplio, la inventaron los mismos blancos y colorados hambreando y excluyendo al pueblo durante sus gobiernos.
También se intenta olvidar que la génesis de la violencia en las primeras décadas de los sesenta fue de represión y autoritarismo contra estudiantes y obreros. Y no sólo de armas de fuego o cachiporras, sino de salarios miserables y deterioro social, mientras se mantenía la riqueza de una oligarquía minoritaria entronizada en el poder. Aquello fue guerrilla urbana, ciudadanos indefensos ante el terrorismo de Estado, desvío y perversidad en el uso de los poderes públicos digitados por el imperialismo exterior basado en intereses económicos. A muchos se les revolvieron las tripas con eso y a algunos se les ocurrió ofrecerlas para tratar de frenar la masacre a las ideas de libertad. Eso fue máximo ejemplo de patriotismo y no hay mayor garantía. Si errores cometieron, los tupas se redimieron con creces en el infinito martirio de la tortura, cárcel y muerte. Se sabe quiénes son, lo que hicieron y cómo pagaron. Sus verdugos los milicos que martirizaban y mataban a mujeres y hombres encapuchados y maniatados aún niegan, se esconden y la gran mayoría anda entre nosotros. Ni siquiera dicen dónde están los desaparecidos, muchos de ellos adolescentes que nunca empuñaron un arma.
Cuidado con la historia de la Historia. Si descontextualizamos los hechos, podríamos llegar a decir que el prócer Don Gervasio Artigas fue un asesino, olvidando las guerras por la independencia y el amor a los pueblos libres y emancipados, al bienestar de los oprimidos de siempre.
Por suerte la vida cada tanto nos regala un José ilustre.
Por eso digo que su pasado pesa a favor del Uruguay porque Mujica es un hombre que no espera nada para sí mismo. Él y Lucía, así como Bonomi y Agazzi en uso de herramientas políticas Lista 609, son gente probada en la fragua de la dedicación absoluta a las necesidades de sus compatriotas. ¿Qué otras credenciales precisamos? Pepe hipotecó la riqueza de su tranquilidad para estar del lado de la gente.
Él, que se ocupa y preocupa en decir que no hay hombres ni mujeres imprescindibles sino causas imprescindibles, con el respeto que le tengo y a sus ideas, en eso, lo miro y discrepo. «Un día los dirigentes todos vamos a reventar!», dijo en el discurso de La Teja.
Vos no Pepe. Es seguro que vivirás para siempre.
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