Con Mujica: interrogantes y observaciones
Para profundizar el camino emprendido por el primer gobierno del Frente, para avanzar en una transformación revolucionaria, la revolución cultural y productiva propuestas por Mujica y, debiera ser también la institucional -esto es, la modificación del Estado para colocarlo al servicio de las grandes mayorías- el Congreso optó por su candidatura.
Ha hecho bien Mujica en deslindarse orgánicamente de su sector (MPP) para representar en su globalidad al Frente, policlasista y heterogéneo ideológica y políticamente; conducta que también es exigible a su acompañante en la fórmula.
A todos nos compete exponer enfoques que relacionen los objetivos estratégicos con los pasos tácticos, inmediatos, a mantener el nivel reflexivo que busque la primacía de los intereses colectivos, sin descender a la primacía mezquina de la distribución de cargos, culminada en «cocinas» al margen de los organismos competentes. Con esa aspiración, el apoyo a Mujica desde la perspectiva de la izquierda que va a las raíces, que es antiimperialista y socialista, merece tres observaciones’.
Primero, es quien mejor representa al bloque alternativo-popular; las contradicciones que tengamos con sus lincamientos ideológicos y políticos, y con la matriz de donde procede y se ha identificado, el MLN-Tupamaros, son en el seno del pueblo y no contradicciones con el bloque dominante pro-imperialista. Por ende, se pueden y deben superar con el debate franco y fraterno, respetuoso de los organismos.
Segundo, el apoyo de los trabajadores y de sus expresiones sociales, sindicales o partidarias al gobernante siempre es condicional y transitorio, como ha sido y es con Tabaré Vázquez. Ese apoyo se consolidará o rectificará según sea su conducción como candidato y como futuro presidente. Tercero, para la profundización antiimperialista, socialista, se debe fortalecer una amplia tendencia basada en dos ideas-fuerza: la integración latinoamericana y caribeña y una transición que debiera desembocar en el socialismo, donde la cuestión de los diferentes tipos de propiedad y de gestión sean considerados en la Constitución y en la ley. Saber procesarlo es el gran desafío. Si no se apoya a Mujica y no se robustece la tendencia, corriente o polo que promueva esos objetivos y convenza a las mayorías populares, se fracasará. Debemos ser precavidos, pues históricamente la izquierda se ha alejado más de una vez del pueblo, por sus desviaciones de derecha o de ‘izquierda’.
El peligro de desviación de derecha radica en que grupos o personas de las clases, capas y sectores intermedios, que han apoyado al Frente para evitar el desbarajuste neoliberal, no parecen dispuestos a que él y su gobierno tengan la hegemonía de los trabajadores, de los pequeños propietarios, de los desocupados y semidesocupados, quienes buscan un camino distinto a los fracasados del liberalismo, de la democracia cristiana y de la social democracia.
Dichos grupos o personas son quienes muestran especial preocupación por la «confianza» que genere el gobierno para captar al capital extranjero, sin importar para qué viene y qué consecuencias trae. Lo expresan intelectuales y políticos tenuemente críticos pero amoldados al sistema de dominación, que desconfían de los «de abajo» y tampoco parecen dispuestos a acompañar su movilización. Las objeciones de Astori contra Mujica y el Congreso del FA son su expresión más descarnada.
El peligro de «izquierda’ reside en intelectuales, burócratas y trabajadores dogmáticos que -a partir de las inconsecuencias de este gobierno e incapaces de análisis concretos de las situaciones concretas-buscan en textos y experiencias históricas, en vez de elementos para interpretar el presente, «la receta» sectaria, para abroquelarse en «la Verdad». Los mismos que citan a Fidel, Chávez o Evo, muchas veces con su mecanicismo discordaron en la construcción de los caminos que los condujeron o acercaron al poder. O son los que se desentienden de las opiniones de Fidel o Chávez cuando recomiendan apoyar a Tabaré, a Lula o mañana al Pepe.
Apoyar a Mujica es, sin dudas, andar por un camino de destino incierto, como todo lo nuevo. ¿Por qué esa opción? Por la certeza que los demás caminos propuestos conducen a la desigualdad creciente, a la permanencia del imperialismo, al sostenimiento del sistema capitalista. Avanzar requiere apoyar a los partidos o movimientos de perfil antiimperialista y socialista bien definidos. Se requiere audacia para la victoria.
Compartí tu opinión con toda la comunidad