A opinar desde adentro
Siempre es bueno reflexionar y decir lo que uno piensa, y desde su punto de vista aportar algo en beneficio del partido por el que se milita, pero siempre pensando en el futuro del país y fundamentalmente en su gente.
Estoy convencido que se ganará en primera vuelta, pero si por una gran casualidad tenemos que ir a una segunda vuelta, para que ello no suceda, esa misma noche de las internas decirle a la ciudadanía: el Frente Amplio tiene su fórmula para octubre; no esperar algún tiempo, por más corto que sea, para no darle pasto al partido blaqui-colorado.
Demostrar, para que se entienda bien, que todo lo que se hace se hace en beneficio e interés de la República, y así dar una lección de seriedad, de unidad verdadera y coherencia y el que tenga que aprender que aprenda.
Cuando tantas cosas nos desafían en el presente, pensando en el porvenir hay que dedicar todos los esfuerzos y mirar hacia delante y ser gobierno otra vez para terminar la reconstrucción material y espiritual del país, y para ello hay que poner en otro lugar los apetitos personales, o al menos pedir que no pongan obstáculos aquellos que no pierden oportunidad para sembrar divisiones y avivar rencores. Muchos quizás no adviertan que ganar las próximas elecciones para el Frente Amplio, y para toda la ciudadanía, es el episodio más importante de los últimos años, cuya trascendencia excede en mucho las fronteras del mismo Frente Amplio. A mí entender, nunca en la historia del país nos jugamos por los logros alcanzados, en este corto período de gobierno tenemos que entender definitivamente que si bien la esperanza florece cada día, hay que hacerla más luminosa a la hora de votar para no volver atrás.
Quiero pensar que los dirigentes del Frente Amplio no forjaron sus intereses en las enciclopedias o en textos de derecho natural, sino que se trata simplemente de afirmar y defender la dignidad de la gente, de toda la gente, ya que esa es la tarea ahora y la futura, porque quiero pensar que nadie quiere que el cántaro se rompa y para eso lo mejor que nos puede suceder es no llevarlo tanto a la fuente.
Es natural entonces que nos preguntemos ¿por qué el Frente? La contestación es que no se está en contra de nadie, como no sea ayudar a afirmar y aumentar lo que se ha hecho, y en esas circunstancias hay que hacer entender que para progresar no hay otra alternativa válida que este gobierno siga siendo gobierno.
Está de manifiesto que atravesamos un trance histórico y que aquí lo importante es el país y su gente; hay que ser consciente de que la cosa no es andar sacando pecho, sino que lo importante es ser generoso sin perder la firmeza, y no tener la cabeza fría de alguien que ostenta un cargo circunstancial.
Desgraciadamente hay en ciertos sectores del poder un exceso de arrogancia, y esta no es buena ni siquiera cuando es poca, la gente está siempre atenta, con su generosidad, su prudencia, y su cultura; por eso el dirigente político tiene que entender que los votos no se juntan con una pala y el ciudadano es memorioso y hace rato que se bajó del caballo y con dignidad anda de a pie.
Ponga quien tenga que poner su gente en vereda, porque se sabe lo que se arriesga, no sea cosa que cuando golpee, la puerta de los votantes estén cerradas, no por falta de generosidad que siempre la tienen los compañeros que están ahí, sino porque el derecho a pedir hay que saberlo ganar.
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