Una calle para Juan José López Silveira

La Junta Departamental de Montevideo aprobó por unanimidad la aspiración dirigida al Ejecutivo Comunal de que a una calle de la Ciudad se le asigne el nombre de este connotado militar compatriota, quien ante la sublevación falangista contra la República Española en 1936, no vacila y emprende viaje hacia la madre patria para unirse a otros voluntarios que, henchidos de ideales, se ponen a la orden del gobierno español para defender Madrid, junto a otros uruguayos, entre ellos su hermano menor Román, quien muere después de combatir en España en un hospital en Francia, luego de sufrir como todos los derrotados ingresados al país galo la ignominia del campo de concentración, lugar donde internaban a los brigadistas que guerrearon por la República. ¡Qué ironía! Esa Francia tan severa con las fuerzas republicanas hacía méritos para no enojar a los destructores de Guernica, los nazis que dominaban Alemania, quienes pactaban con Mussolini y sostenían con armas, técnicos alimentos y logística material e intelectual al consolidado régimen fascista del gran motinero Francisco Franco. ¡Oh ilusos! Creían que se salvarían del brazo del nazi fascismo hasta asistir con horror, en 1940, al desfile de las fuerzas hitlerianas por las calles de París.

López Silveira, Lorca, Pereira, Calachic, Facal, y tantos otros, de los que destacamos a Luis Tuya, piloto aviador muerto en los cielos de España (fue integrante de la escuadrilla del comandante André Malraux). Uruguayos, argentinos, chilenos, cubanos, norteamericanos que formaron el batallón Lincoln, la simpatía de Hemingway y su obra Por Quién Doblan las Campanas, rusos, italianos, alemanes del batallón Thaelman, todos ellos fueron parte de las brigadas internacionales que participaron en la defensa de Madrid y en los frentes de batalla donde estaba la 1era. Línea de Fuego. El heroísmo republicano del pueblo español fue acompañado por el sacrificio de esos hombres que cruzaban océanos y traspasaban fronteras para brindarle al mundo el ejemplo solidario democrático republicano antifascista. España fue el preludio de la Segunda Guerra Mundial que le costó a la humanidad 40 millones de muertos. Y esos uruguayos anónimos tomaron decisiones y allá fueron, abandonando Juan José López Silveira el ejército del cual era alférez de Infantería, y así dejan su país, sus carreras, sus familias, para ofrecer al mundo ejemplos de vida.

Juan José López Silveira, luego de miles de vicisitudes vuelve al país, se le niega el reingreso al ejército, no se quiebra, inicia estudios universitarios y se recibe de contador, en la Universidad de la República, se instala y escribe un libro: La Guerra de Guerrillas. Es periodista de Marcha, le siguen animando ideales marxistas; convencido, mantiene con el Partido Comunista de Arismendi y Enrique Rodríguez con el cual tiene un trato considerable, íntimo, su persona transmite optimismo y fe en las luchas, era conocido por los amigos y compañeros como «el Tape» López Silveira.

Al fin el ejército le reconoce su condición de oficial y se le otorga el grado de coronel. La personalidad de Juan José López Silveira trasciende de tal manera que designar una calle con su nombre es un honor para la ciudad de Montevideo, a la vez que una honra para quien en la vida supo jugarse por ideales nobles y sublimes.

Como dijera Dolores Ibárruri, La Pasionaria, en histórico discurso: «Vuestro heroísmo y sacrificio se vieron en los combates de Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, El Levante y El Ebro, comunistas, socialistas, anarquistas, republicanos, demócratas del mundo, ustedes han dado un ejemplo de dignidad republicana».

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