¿Quién tiene los ojos en la nuca
El PIT-CNT convocó para después de las elecciones internas a una marcha por la memoria, que ha generado profundas molestias en la derecha democrática y no democrática de nuestro país.
La intención es reafirmar la necesidad de anular definitivamente la Ley de Caducidad, que es una verdadera afrenta a la conciencia democrática de nuestra sociedad. Anulación que pasará por el plebiscito que se realizará junto a las elecciones nacionales del último domingo de octubre.
En segundo término, los sindicalistas se proponen reafirmar las conquistas en materia laboral que se lograron durante este período de gobierno progresista encabezado por el presidente Tabaré Vázquez. En tercer lugar, tiene que ver con el papel de los trabajadores en el desarrollo del país productivo.
Como resumen de todo esto, la central de trabajadores, alma de la resistencia a la dictadura y herramienta fundamental del proceso democratizador del país, se propone realizar un verdadero plebiscito contra las políticas neoliberales de la década de los 90.
Esta iniciativa del PIT-CNT ha provocado la reacción de los principales dirigentes de los partidos tradicionales, que se alteran y se dejan dominar por el malhumor. Con cara de modernizadores dicen que no hay que mirar más al pasado –otra vez vuelve la falsa teoría de los ojos en la nuca–, porque saben que del pasado los únicos responsables son los presidentes colorados y blancos, así como sus legisladores que enmudecieron cuando el país se iba barranca abajo.
El futuro se construye a partir del presente, pero también recordando lo que pasó, para que no vuelva a pasar. El debate contra el neoliberalismo, la expresión más salvaje del capitalismo, no es una propuesta desde el fundamentalismo ideológico y político, sino que es una necesidad desde el humanismo. Y no es un debate de la comarca, sino que es una confrontación que está planteada a nivel global.
Ese debate está incorporado, incluso, dentro del propio Estados Unidos, así como en los países europeos del primer mundo. Por eso la iniciativa del PIT-CNT no solo es moderna, sino que además tiene una clara visión de futuro, si es que los sindicalistas saben encontrar caminos que incorporen a esta gran correntada democratizadora a sectores que no son solo parte de los asalariados.
En esa marcha por la memoria seguramente estarán los trabajadores, el proletariado típico y los marginados, pero necesariamente tendrán que ser incorporadas las amplias capas medias de la ciudad y del campo, así como importantes empresarios que se sienten identificados con los cambios progresistas del actual gobierno del Frente Amplio.
El país siente en sus entrañas que existe el peligro de la restauración de las políticas neoliberales, si es que el Frente Amplio no gana las próximas elecciones nacionales. Pero a la vez la derecha afila sus dientes y se expresa no solo por medio de los precandidatos como Luis Alberto Lacalle, Jorge Larrañaga y Pedro Bordaberry, sino también de las voces de la Federación, la Asociación Rural y la Cámara de Industrias, que se despiertan y se acuestan con los ojos de la nuca.
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